Ulises Forte, presidente del IPCVA, aseguró que el desafío es vender carne vacuna en el mundo, con una marca nacional reconocible, y seguir afianzando en el mercado interno el consumo del novillo pesado.
“Veníamos de una etapa en la que no se podía hacer nada, y desde el instituto iniciamos una transición para convencer a los propios y a los extraños de que había que encarar nuevos mercados, afianzar el interno y ver la complementariedad, junto con el desafío de recuperar la ganadería. Ahora llegó el momento de cumplir el desafío y toda la responsabilidad no pasa por el IPCVA porque se acompañan las políticas públicas y al sector privado pero hay que dejar de lado los miedos para apostar a vender”, aseguró.
El IPCVA invirtió cinco millones de dólares con una campaña en China para promocionar la carne argentina porque es un producto que el país asiático compra pero no lo relaciona directamente con nuestro país. La reciente feria SIAL en Shangai fue exitosa y mostró una vez más el potencial del consumidor chino. También, el instituto está organizando una movida relacionada con el consumo del novillo pesado para el mercado interno.
“Tenemos que terminar con esa cultura del ternericidio, el novillo de 400 kilos es igual de tierno y rico que el ternero de 300, entonces por qué no lo vamos a consumir”, afirmó.
Forte resaltó que al mismo tiempo se mantienen las capacitaciones y otras actividades de contacto con el productor. Es en ese contexto cercano que se vierten las inquietudes de las diferentes zonas del país, con coincidencias en los reclamos por la alta carga impositiva, falta de financiamiento, preocupaciones por el valor del novillo y otras cuestiones del día a día que son más reales que cualquier proyección hecha desde un escritorio. Otro de los puntos ha sido mostrar la posibilidad de eficiencia que tiene y necesita el pequeño productor.
CARNICERÍAS SALUDABLES
El programa nacional llegó el pasado año a Santa Rosa, en una charla organizada por el Concejo Deliberante, y hace pocos días desembarcó con capacitaciones en General Pico. “Estuvo fuertemente impulsado por el Colegio Médico Veterinario, Senasa y el INTA, e incluso se sumó el municipio, y es algo digno de mostrar porque es una iniciativa reconocida, premiada y que significa un beneficio para los comerciantes, bromatología y los inspectores”, destacó.








