Esteban Durante, a cargo del programa de Control y Erradicación de Enfermedades en Equinos del Senasa explicó que el enfoque principal de trabajo es hacia tres enfermedades: La anemia infecciosa equina, la artritis viral y la influenza equina, siendo la de mayor gravedad la primera porque la forma de contención es la eliminación del animal infectado, porque no tiene cura.
Hoy la normativa del Senasa incluye principalmente un seguimiento de los movimientos de los equinos, con el análisis serológico, si bien hay una zona declarada libre de esta enfermedad que es la ubicada en región patagónica. Los casos positivos se determinan mediante muestra de sangre, y se dispone el sacrificio del caballo. “Así se trabaja en todo el mundo ante la aparición de casos, por ello lo mejor es prevenir”, consideró Durante.
Como la enfermedad se transmite por un vector natural, como lo es el tábano, hay prevalencia de infección en las provincias donde está el insecto. Con esa consideración Senasa avanza en la declaración de zonas libres según la presencia de ese agente de contagio.
El estatus sanitario de Argentina, para los equinos, es muy bueno, aseguró el técnico. Además, en las zonas de más alto valor agregado como La Pampa, Buenos Aires y Santa Fe no son endémicas y eso es positivo para la exportación.
Hoy las exigencias para la faena no incluyen el examen de anemia. Para el traslado sí, también se solicita la libreta sanitaria e incluso según la zona de donde procede el animal se solicita la vacuna contra la influenza.








