“En años como este que se espera tener rindes excelentes de trigo, maíz y girasol, a veces se recurre directamente a la genética con los cultivos de alto potencial y se aplican las últimas herramientas tecnológicas como herbicidas y plaguicidas pero se ignora el suelo”, indicó Cristián Álvarez, técnico del INTA General Pico.
El ingeniero se refirió al año 2017 y la situación del suelo en la provincia. Recordó que la tierra, por sus características de sostén debe observarse como el corazón de los sistemas de producción junto con el agua. Con el exceso de agua de 2017 los inconvenientes fueron problemas de anoxia, salinización y otros procesos asociados a los anegamientos temporarios.
El productor debe considerar además el cambio en los bajos, que podían tener antes suelos buenos, porque el exceso no se limitó a acumulación por lluvias sino también al corrimiento de una gran masa de agua, que en muchos casos se relocalizó y arrastró sales que ahora quedan en la tierra. Por ejemplo, en la zona con toscas hay concentraciones muy altas y la alternativa elegida fue el sorgo, como una planta con alta tolerancia, pero la implantación no dio los resultados esperados.
“Antes de tomar cualquier decisión es necesario un análisis de suelos. Es algo que es barato, en comparación con los costos de una siembra, y puede dar una magnitud determinada a los diferentes indicadores y así decidir sobre el cultivo a desarrollar. En estos tiempos nos hemos dedicado a concientizar sobre esta herramienta”, explicó.
Los problemas también se han detectado en regiones arenosas por los cambios de las napas, eso alerta al productor porque las malezas van cambiando su distribución y complican el manejo.
Otro tema asociado a las inundaciones es el estado del líquido y los nutrientes que hay disponibles, pero sobre todo la compactación de los suelos. Porque es una limitante para las raíces y el desarrollo de la planta. Eso afecta a la agricultura y al forraje para la ganadería. “La alfalfa es una planta muy exigente, y recuperar suelos con ella cuando hay restricciones en la tierra es una imposición y no una adaptación a la naturaleza. Porque tiene algunas características interesantes que la condicionan, ya que no se desarrolla bien en suelos compactados, ácidos y con falta de fósforo entre otras cuestiones”, dijo Álvarez.
Hace más de una década se viene incentivando sobre la rotación en los sistemas de producción, con una variedad de cultivos que logra diferentes estructuras de raíces en el suelo. La modalidad simple de cultivo, con la consecuente caída de materia orgánica, han sido un factor de desgaste. “Vemos muchos conflictos entre el sistema de producción actual y los recursos naturales”, afirmó.








