Monsanto: Entre el desprecio y las aclamaciones

La multinacional es repudiada con manifestaciones desde el 2013 por sus producciones transgénicas, al mismo tiempo el gobierno argentino autorizó el lanzamiento de una nueva línea sojera que ahora podría suspenderse y hay empresas de fármacos interesadas en adquirir acciones de Monsanto.

El pasado fin de semana 16 ciudades argentinas se movilizaron con otras 300 de todo el mundo «por un sistema de producción de alimentos sostenible» y repudiaron a Monsanto. Como ocurre desde el 2013 grupos de accionistas por la ecología y la salud se mostraron en contra de una de las empresas internacionales más grandes que desarrolla la producción de semillas transgénicas, pesticidas y otros desarrollos agrarios.

En Argentina participaron con diferentes concentraciones públicas Córdoba, Río Cuarto, Malvinas Argentinas, Ciudad Buenos Aires, La Plata, Tandil, Miramar, Mar del Plata, Rosario y Rufino en Santa Fe, Salta Capital, Posadas, Ciudad de Mendoza, Zapala en Neuquén y Esquel en Chubut.

Pese a sus detractores, el gobierno argentino, en medio del conflicto por cobro del canon que tiene con la internacional, aguarda a que la empresa confirme si seguirá adelante con su proyecto de soja Xtend, que incorpora la tolerancia al herbicida dicamba para mejorar el control de malezas. La multinacional solicitó la autorización para sembrar en la próxima campaña 3000 hectáreas, y el estado le dio el visto bueno. Pero ahora Monsanto comunicó en su sede de EE.UU. la suspensión del lanzamiento de esa tecnología.

Esta semana también se dio a conocer que el grupo químico y farmacéutico alemán Bayer ofreció 62.000 millones de dólares para adquirir todas las acciones de la multinacional estadounidense de biotecnología Monsanto, a un precio de 122 dólares por acción, lo que  crearía al mayor proveedor mundial de agroquímicos y semillas.

 

 

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