Pedro Vingeau, presidente de Aapresid, se refirió así a los peligros de abandonar la utilización de este herbicida a nivel mundial, teniendo en cuenta la afectación de la siembra directa.
“Si se prohíbe el glifosato, habrá un aumento de costo indiscutible y una disminución del área sembrada” afirmó en relación a las definiciones que podría tomar la Unión Europea. La no registración del producto en cuestión, exigirá cambios muy dificultosos para llevar a cabo. De esta manera se obliga, en muchos casos, a adoptar modelos productivos anteriores y convencionales, produciendo así graves inconvenientes con el medio ambiente: emisiones de gases, contaminación, remoción de suelos.
“Para la Argentina, significará una menor producción con mayores precios que impactarán en millones de personas alrededor del mundo, en países donde por lo general se importan alimentos” afirmó Vigneau y agregó: “Hoy hay más de mil millones de personas que viven con menos de un dólar por día, no se pueden dar el lujo de perder sus fuentes de alimentación”.
Vigneau expresó, además, que la decisión de Francia de prohibir el glifosato, y hacerla extensiva para su aprobación en la Unión Europea, es una gran barrera arancelaria que pondría en riesgo la producción de commodities que se exportan a Europa. “Con estas medidas, la producción potencial en pérdida llega a 12,5 millones de toneladas de soja, colocándonos en un riesgo innecesario, es algo que nos perjudica seriamente”” alertó.
A nivel local, las zonas más afectadas serían mayormente aquellas alejadas de los puertos: NOA, NEA, parte de Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero y La Pampa. El costo ambiental de la medida es incalculable y representará un retroceso para la sustentabilidad de la región, afectando drásticamente la seguridad alimentaria global: “Le pido a nuestro gobierno que siga comprometiéndose en este tema, para evitar una decisión que puede tener serias consecuencias para la Argentina y para el Mercosur”, expresó el titular de Aapresid.
Fuente: Aapresid








