Elegir toros con precisión observando la expresión genética de sus descendientes

Daniel Maizon, médico veterinario, se refirió a la evaluación genómica y sus beneficios en la reciente convocatoria de Argencarne. El profesional explicó que desde INTA Anguil está trabajando en la comparación genética que brinda conocimientos desde la evaluación genética para tomar decisiones adecuadas en cuanto al tipo de animal que se va a reproducir.

“Una evaluación genómica es como la planilla técnica de un vehículo cuando lo vamos a comprar”, consideró, porque se puede observar el potencial del ganado y lograr una mejora.

Así se puede hacer una “predicción del valor de cría” midiendo las características que se van a expresar. La evaluación genómica considera como se distribuyen esas manifestaciones genéticas en relación a la media y la variación que puede haber.

“Nosotros decimos que el carácter es el fenotipo igual al genotipo más el ambiente”, analizó y dentro de esa ecuación se pueden tomar como fundamental el “valor de cría”. A diferencia de los DEP, el valor de cría suma características de ambos progenitores más un residuo que hace que cada individuo sea diferente por la segregación genética.

El profesional amplío sus ideas explicado un caso: Dentro de una población de hembras apareadas con el mismo toro, considerando el peso final del macho, se observa en sus hijos variaciones por fuera de la media de las madres. A ese desvío en los catálogos se lo llama como “diferencia esperada en la progenie” y esa es la mitad del “valor de cría” porque se espera que los hijos expresen solo de manera porcentual, por debajo y por arriba, esta característica de los padres. Para tener una apreciación real se mira el grupo de hijos, y viendo el “Residuo Mendeliano” se observan las variaciones negativas o positivas. En los descendientes ese residuo no es afectado por la selección, aseguró, porque la variación es la mitad esa aleatoriedad a esperar. El hecho de que un toro tenga mucha exactitud, no significa que el “Residuo Mendeliano” desaparezca.

Para solucionar estas variaciones entre las madres, diferente información genotípica y el desbalance de información se usó como método la predicción BLUP, que mediante la estadística permite mejorar la respuesta genética a través de la exactitud.  Buscando así el punto entre el “valor de cría” verdadero y el predicho. Esa precisión del criterio de selección se obtiene con la observación visual (30%), con mediciones (60%) o con mediciones de la progenie (90%). Con el ADN aún es imposible llegar al 100% porque siempre hay una manifestación imperfecta.

“Si van a usar en un rodeo importante, como el de una cabaña, un toro se deben asegurar que haya precisión en el valor de cría para tener éxito y observar  a unos cuantos de sus descendientes“,  afirmó.

Fuente: Argencarne