Carlos Guinovart, cabañero de Angus, presente días atrás en la exposición de Palermo, y con la experiencia de un emprendimiento familiar de más de 100 años bajo el apellido Matos, hizo una breve apreciación del ganado argentino presente en la muestra.
Siendo la sexta generación de ganaderos en la cabaña, Guinovart indicó: “Venimos siempre pero por los temas aduaneros es muy difícil traer animales para mostrar en Argentina y hace 25 años que participamos para ver el ganado y por los amigos logrados en el país”.
Resaltó que siempre ven en la Expo un ganado muy bueno, con un tamaño más moderado que es positivo para el pastoreo. En Uruguay, con condiciones más extremas, el alimento escasea y se busca un tamaño equilibrado porque si son vacas muy grandes el ambiente no permite criarlas. Eso ocurre en los campos del norte, con tierras de piedras bastante superficiales a solo 10 ó 15 centímetros de profundidad. Entonces la pastura se seca rápido en verano, y por ello se busca animales rústicos. Por hectárea se soporta 0,7 animales, y en ovejas se cría Merino al 0,3, en un pastoreo compartido que usa incluso el pasto corto.
“El tema ganadero en Uruguay ha logrado hace varios años políticas estables con fomento hacia los mercados exteriores y un sistema de trazabilidad que da garantías a los consumidores. En Argentina ve un cambio positivo y eso significa que puede haber mayor competencia”, comentó.








