Heraldo Bagliani, productor ganadero de La Pampa y con varios años de experiencia en ovinos, se refirió a la elección productiva que abarca tres generaciones en su familia desde su abuelo. Por esa tradición, y con esfuerzo, explicó que se mantiene con su cabaña pese a los cambios del sistema ganadero que prioriza los bovinos.
Bagliani analizó que como consecuencia del sistema aplicado en las últimas décadas hay principalmente majadas chicas destinadas al autoconsumo, y no se logra que proliferen en escala por lo tanto no hay frigoríficos especializados ni posibilidad de abastecer una demanda de consumo. “El productor ha perdido las instalaciones, también está el problema de los depredadores como pumas y zorros, y por otro lado es difícil conseguir mano de obra especializada que guste de este animal”, indicó.
Bagliani es el presidente de la Asociación Pampinta de La Pampa, y señaló: “En mi caso nosotros seguimos una majada porque lo mantenemos para el consumo de la gente durante todo el año y le ponemos valor agregado desde la genética. Sin tener una gran cantidad de productores se viene igual luchando desde la Asociación de Pampinta. Así se trabaja desde la institución con el gobierno y el INTA, y con la Ley Ovina, para que la actividad crezca”.
En cuanto a la lana, Bagliani recordó que las fibras que son requeridas están entre 18 y 22 micrones y el resto deben ser de muy buena calidad y limpieza para poder venderse llegando hasta 30 micrones. En ese límite está la lana de Pampinta que este año ha llegado con un precio cercano a los 10 pesos y en esos valores la esquila no se llega a pagar.








