INTA General Pico advirtió que los productores que opten por el trigo deberán evaluar el perfil y la reserva de agua del lote para ver el manejo y la fertilización. Otra decisión en los sectores que estuvieron inundados será analizar la presencia de sales. Y, considerar la aparición de las royas al momento de elegir el cultivar de mejor comportamiento.
“Básicamente el mensaje que estamos transmitiendo hoy tiene que ver para esta región con la siembra de invierno y dentro de esto específicamente el trigo porque la campaña se presenta con la particularidad de que algunos lotes están solo con la mitad del agua que pueden almacenar, esa descripción se logra con el uso de un barreno para estimar cómo está el terreno”, indicó Andrés Corró Molas, jefe de la agencia INTA General Pico.
Pese a los días de lluvia que se registraron en abril no se recolectaron gran cantidad de milímetros, o sea que no se recargaron los perfiles después de la sequía. Así hay lotes con 40 milímetros, y unos pocos llegan a unos 100 de agua en profundidad, eso significa para la mayoría de los que hoy están sembrando que a fines de julio o en agosto ya se acabará el agua. Por lo tanto, el manejo será diferente en cada lote, donde se debe evaluar el perfil y hacer ajustes en fertilidad para estirar el potencial.
El segundo problema detectado, con consultas en la agencia, se debe a los lotes que estuvieron inundados. Donde es importante realizar análisis de sales, con un mínimo de parámetros en PH y conductividad, para estimar si puede reintegrarse ese sector a una rotación agrícola o si debe pensarse antes en algún cultivo más tolerante como la cebada para cosechar o pastorear y si está más complicado optar por un agropiro como cultivo perenne. Si no hay problemas de sales el productor podrá aprovechar la reserva de agua para la agricultura.
“Otra decisión tiene que ver con las enfermedades. La campaña pasada hubo una epidemia importante de roya amarilla, y los referentes a nivel nacional también confirmaron que es una nueva variante proveniente de Europa donde hace años que es un problema. Esta roya tolera temperaturas más elevadas que las vistas en la epidemia del año 1997, por lo que puede ingresar desde septiembre en el lote, en un período del cultivo en el que afecta directamente su rendimiento, con un 50% de pérdidas”, indicó. Es la enfermedad que se ve como prevalente para esta campaña de trigo y lo que se debe hacer es buscar cultivares de buen comportamiento.
El productor antes de sembrar puede saber, por lo ensayos realizados, qué semilla tendrá más problemas con roya amarilla, roya anaranjada o roya del tallo, explicó. Si se siembran cultivares susceptibles el productor debe pensar en el tratamiento con fungicida y un buen monitoreo en el momento de macollaje, desde fines de agosto, porque la roya avanza rápido y si no se detecta a tiempo es irreversible.
“La genética define si no vamos a tener problema, porque los genes de resistencia son específicos para cada roya, y los productores pueden mirar la información sobre los ensayos, los cultivares y su comportamiento”, señaló.
En el norte de La Pampa se venían usando algunas semillas buenas en cuanto a rinde, como ocurre con los más usados que son en este momento algarrobo, serpiente o ACA 360 pero que son susceptibles. Van a seguir estando porque es muy difícil cambiar el cultivar en una campaña pero siempre previendo los riesgos.








