Actividad ganadera y los residuos como biofertilizantes

La actividad ganadera intensificada, cada vez más animales desarrollándose en menos espacio, plantea la acumulación de desperdicios. Residuos de materia orgánica que al ser reutilizados como biofertilizantes tienen una solución sustentable en beneficio de la tierra.

La Agencia de Extensión Rural de INTA en Justiniano Posse viene trabajando en una experiencia sobre reposición de nutrientes en suelos basada en desperdicios orgánicos.

“La intensificación y concentración de la producción genera como consecuencia el problema de la acumulación de efluentes líquidos y sólidos, los cuales al encontrarse concentrados en superficie pueden generar efectos ambientales desfavorables, tanto por la contaminación directa del suelo, como así también de la napa freática a través del drenaje hacia ella, sobre todo en aquellos casos en que se encuentra a escasa profundidad. Estos residuos aportan altos contenidos de materia orgánica, fósforo y nitrógeno; y su distribución en el lote contribuye a la disponibilidad de estos nutrientes, claves en los sistemas de producción agrícola extensivos, y a la mejora de las propiedades físicas del suelo”, dio a conocer el INTA.

Alejandro Saavedra, de la Agencia de Extensión Rural de INTA en Justiniano Posse,  refirió a la prueba realizada la localidad santafesina de Cafferata evaluó la aplicación de efluentes sobre maíz, previo a la siembra. “Con el objetivo puesto en el análisis y la comparación de distintos tratamientos, el ensayo midió la respuesta del cultivo de maíz a la aplicación de efluentes sumado a la fertilización nitrogenada”.

El establecimiento cuenta con un sistema intensivo de engorde bovino con una capacidad de encierre de 6.000 cabezas. Además, una parte de la superficie se destina a la producción de maíz y soja. El ensayo incluyó diez tratamientos con una repetición, totalizando 20 parcelas de 45 m de ancho y 640 m de largo. Cada una de ellas fueron demarcadas a fines del mes de junio, momento en el cual se efectuó la recolección y esparcido del abono. El lote donde se desarrolló el ensayo tuvo como antecesor soja de primera. Para mantenerlo libre de malezas durante el período de barbecho se efectuó la aplicación de 3 l/ha de glifosato (48 %), 0,57 l/ha de 2,4D Sal amina y 0.285 l/ha de Diflufenican 50 % a fines del mes de mayo. Durante el mes de agosto se efectuó una labor de descompactación a una profundidad aproximada de 25 centímetros, realizada con un paratil de timón recto con mini rejas. Esta labor probablemente haya favorecido la incorporación del efluente e incrementado la disponibilidad de los nutrientes para el cultivo durante la campaña analizada. Todos los tratamientos que llevaron efluentes y no fueron fertilizados en V6 superaron el rendimiento de primero con incrementos de 1.000, 735 y 1.206 kg/ha, respectivamente. Estos resultados muestran el efecto positivo del efluente sobre los rendimientos del maíz, destacándose el incremento logrado en con la dosis más baja (7.500 kg/ ha), la cual también fue de mayor facilidad para aplicar. El agregado de fertilizante nitrogenado realizado en el estado de V6 fue muy importante para incrementar los rendimientos

“La integración de la producción agrícola con el engorde a corral de bovinos es una excelente alternativa para agregar valor a los granos en origen. No solo es una oportunidad porque se transforma proteína verde en roja, sino que además disminuye el impacto del flete y genera mano de obra local”.

Como conclusiones de esta experiencia se puede destacar que se observó un efecto positivo de la aplicación de efluentes sobre el rendimiento del cultivo de maíz, siendo las dosis de 7.500 kg/ha de efluentes las que resultaron más eficientes y también más fáciles de aplicar

 

 

Fuente: Ganadería y compromiso

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