Los cambios en el transporte de carga, implementados desde enero, tienen pesos, tecnologías y configuraciones que deben acordarse dentro del Mercosur para lograr el tránsito internacional sin problemas.
“Dimos una charla sobre las modificaciones de la Ley de Tránsito que rige desde enero de este año, por l Decreto 32, y que reglamenta el aumento de la capacidad de carga de los vehículos de transporte”, explicó Guido Heras, asesor del Departamento Técnico de la Fadeeac y director de cursos de la Fundación Profesional para el Transporte (FTP).
En G. Villegas, convocados por las cámaras adheridas a la Fadeeac en Buenos Aires y La Pampa, se refirió al aumento de la capacidad, superando las 45 toneladas de carga bruta, mostrando nuevas configuraciones en los vehículos que permiten llegar hasta 75 toneladas, la incorporación del bitren y otros temas.
En las provincias el ingreso del bitren es un tema en definición, señaló, porque en cada red provincial de rutas se deben analizar los corredores autorizados, la infraestructura en condiciones de soportar ese tipo de tránsito y las posibles restricciones a imponer. Información que los transportistas deben saber al igual que los productores que deben evaluar costos y logística.
Los criterios no son iguales en cada provincia, pero habrá que buscar las modificaciones necesarias para que los corredores estén completos y sean amplios, explicó.
Las nuevas configuraciones en vehículos pesados, fueron propuestas por la Fadeeac y el gobierno nacional las consideró en la nueva legislación. “Así se puede obtener vehículos equilibrados, que llevan más carga pero por cada kilo que se incrementa hay una propuesta de seguridad. Hay cuestiones que no han ido más allá que ver lo que ocurre en el mundo porque los vehículos que llegan a Argentina vienen con la impronta de sus fabricantes, son importaciones y tienen criterios internacionales”, recordó. Las potencias y capacidades son cuestiones técnicas, refirió, pero la seguridad vial agrega el factor humano.
“Nosotros creemos que hay un potencial muy amplio de la actual flota para poder ampliar la carga, por la antigüedad de ciertos remolques, su tecnología, por la potencialidad de sus vehículos motrices y la posibilidad de tener talleres auditados desde Nación que garanticen que las modificaciones cumplan con estándares del fabricante para lograr la homologación. Es posible así modificar un vehículo usado o pensar sino en uno nuevo. Es más, se da la realidad de que hay una gran cantidad de vehículos del ámbito de las mercancías peligrosas que a los 10 años dejan de usarse que con estas modificaciones pueden ingresar a este tipo de carga, vienen con buenos niveles de mantenimiento y pueden ser incorporados a otra función”, señaló.
Heras se refirió al tránsito hacia otros países y destacó que las modificaciones implementadas no están en los acuerdos internacionales. “Si bien Brasil tiene escalas de carga similares, no son exactamente iguales y esos tratados por el Mercosur van a llevar cierto tiempo para aunar criterios en pesos, tecnologías y las configuraciones”, agregó.








