«Casi estamos paralizados por el contexto que tenemos, nos ha sido muy perjudicial que bajó el consumo una enormidad«, dijo Adolfo Martínez, productor y presidente de la Asociación de Productores Hortícolas Pampeanos (APROHPAM).
Con una basta experiencia, porque en los años ’90 se dedicaba a la horticultura como un trabajo complementario pero a partir del 2001 esta actividad se volvió su única fuente de sustento, el entrevistado se refirió a la complicada realidad que viven hoy.
«Hay varios productores que ya no siguen más y es una situación bastante delicada la de la asociación«, afirmó en diálogo con este portal.
Antes recibían compradores en el mismo punto de producción, pero ahora se percibe un menor ingreso salarial y sólo se sostienen un poco más los clientes de la feria que se organiza cada sábado en nuestra ciudad. Muchos emprendimientos productivos se diluyeron, según señaló. Como evidencia, comentó que pasaron de vender en su finca 600 kilos de acelga semanales (con ocho personas trabajando) a la actualidad con 200 kilos semanales y sin empleados fuera de la familia productora.
Martínez manifestó que los consumidores compran menos y los costos se han elevado. «Una bandeja de plantines que hace dos años estaba en 28 mil pesos hoy vale 130 mil pesos. Desde entonces hasta ahora estamos con un dólar en los insumos que se compara a 2.500 pesos«, manifestó.
El abastecimiento que realizan desde su quinta hacia verdulerías de General Pico también mermó y tampoco han podido seguir haciendo conservas para vender.
La calidad, siendo verduras frescas y recién cosechadas, es un diferencial que la gente aprecia pero no alcanza para suplir el descenso de la demanda. «Mientras siga en pie la feria vamos a subsistir pero acá no viene la gente. Antes atendíamos cerca de 40 personas por día, el mes pasado tuvimos una semana en la que sólo tuvimos cuatro clientes. Como soy grande (…) a uno este país le enseña a ser conservador«, concluyó.








