El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO se situó en un promedio de 195,7 puntos en julio, siendo la categoría de alimentos con mayor suba del mes.
De esta manera los aceites influyeron en el incremento general de 131,1 que reportó la organización.
Lo sucedido en aceites supone una subida intermensual de 3,7 puntos (un 2,0 %), con la que alcanzó el nivel más elevado desde junio de 2022.
El aumento constante del índice obedeció al alza de los precios de los aceites de palma y soja, que compensó con creces la bajada de las cotizaciones de los aceites de girasol y colza.
Los precios internacionales del aceite de palma subieron por segundo mes consecutivo, tras un breve descenso en mayo, impulsados en gran medida por la fuerte demanda del sector del biodiésel en Indonesia y la subida de los precios del petróleo crudo, que contrarrestaron la presión a la baja derivada del aumento estacional de la producción en Asia sudoriental. Del mismo modo, los precios mundiales del aceite de soja aumentaron como resultado de la persistente solidez de la demanda de materias primas en los Estados Unidos de América y el fortalecimiento de la demanda mundial de importaciones en un contexto de mayor competitividad de los precios.
Por el contrario, los precios mundiales de los aceites de girasol y colza disminuyeron como consecuencia de las expectativas de una mayor oferta en la campaña de 2026/27, si bien las renovadas tensiones en la región del Mar Negro y la preocupación por sus efectos en los flujos de exportación limitaron un ulterior descenso de los precios.








