Juan Elizalde, consultor privado y asesor de establecimientos agropecuarios en nutrición, destacó que tanto con alimentación a pasto como con suplementos en corral lo que se debe buscar es un mejor aprovechamiento de los nutrientes.
En el pastoreo se puede considerar por kilo de materia seca o por hectárea a campo considerando también la carga, pastoreo rotativo y la frecuencia de foliación. En el lote la fertilización también puede aportar mejores cultivos de alimentación.
“La correcta nutrición incluye comer el pasto en el momento adecuado y producir la mayor cantidad de pastura”, explicó.
En el corral se debe maximizar la eficiencia de conversión, y los factores alineados con el consumo incluyen no desperdiciar comida en el comedero, tanto por lo que se tira afuera como por lo que queda adentro. Tampoco debe haber barro en los corrales, para que los animales no sufran. Otro tema es el impacto térmico porque la eficiencia de conversión en invierno, con un animal que no tiene resguardo y permanece mojado es más complicado, es baja. Contemplando siempre el bienestar del bovino.
Se debe buscar una conversión eficiente del alimento en kilos, teniendo en cuenta la etapa de vida de cada animal y el tipo de producción.
“En los corrales trabajamos con dietas económicas todo el año y obviamente se justifica economizar en los que son años malos. En este momento habría que discutir si conviene moler el grano que implica un costo y además está la suba del precio del maíz, viendo el gasto en gasoil y la voladura al moler que quizás se evita al dar el grano entero. Se puede ver de simplificar los núcleos y hacer un premix. Hay estrategias que en los momentos de crisis se vuelven vitales. Se puede llegar a economizar entre un 10 y un 15 por ciento en la ración, y eso servirá para mantenerse. Porque hoy en el feedlot eso será muy importante, con una dieta pasada en proteínas, granos molinos, premix muy caros y otros detalles generan una pérdida de 500 a mil pesos por animal encerrado”, analizó Elizalde.








