Gabriel Foco, gerente de la Cámara Arbitral de Cereales de Bahía Blanca, se refirió a la calidad de trigo haciendo hincapié en la amplitud de esos parámetros según el destino del trigo. Y saber que hay demandas para todos los trigos, porque «no hay trigos malos».
Hay que ver los resultados de calidad según algunos parámetros que son los más importantes y confiando que el mercado tiene lugar para todos pero hay que saber en dónde vender y cuál es la demanda.
En el norte pampeano, dijo al estar presente en General Pico, el principal destino del trigo es para los puertos de Bahía Blanca y Rosario, o bien dentro de los molinos. «En ambos casos la necesidad es diferente. Los molinos exigen más calidad específica para harina y pan. Y luego está el sector exportador que en los últimos dos o tres años ha tenido un incremento muy grande de los destinos. Hay que tener en cuenta que el trigo argentino mayormente se vende a Brasil pero con el incremento de producción surgieron posibilidades en el Sudeste Asiático y el norte de África que requieren otros parámetros y con el tiempo exigen más en cuanto a los aspectos sanitarios», explicó.
En cuanto a sanidad hay limites a la cantidad de fitosanitarios detectados y cuestiones relacionadas a la existencia de hongos en el cultivo que luego se transforman en aspectos nocivos para el grano.
En cuanto a la cebada, consideró que se debe hablar del uso forrajero para la ganadería nacional o bien como forraje de exportación, con estándares de venta que no son tan altos como la variedad cervecera que necesita un grano que le dé calidad y continuidad.
«Hay posibilidades de que este cultivo de invierno siga creciendo», afirmó. La cebada cervecera es buena y forma parte de la producción argentina de cerveza. A su vez se exporta como malta con principales destinos en Latinoamérica. Y los productores deben estar al tanto de los requerimientos sobre el uso de agroquímicos al pensar en producir para vender al exterior.








