La jornada de Aapresid realizada este mes en la localidad de Pergamino, en el establecimiento San Eduardo, mostró a campo cinco estaciones destinadas a cultivos de cobertura, manejo de malezas, aplicación de fitosanitarios y cultivos de maíz y soja.
En “Cultivos de cobertura al servicio del sistema”, Silvina Restovich (INTA) – José Luis Ferri (Regional Pergamino), se refirieron a esta práctica como una forma de apoyar la producción de granos al lograr mayor captura de carbono y aporte de nitrógeno.
Además, afirmaron que en general lo que uno espera de usar un cultivo de cobertura es de mediano plazo, es decir, de 6 años en adelante.
Restovich basó su exposición focalizando en su caso particular, en el cual en años húmedos en maíz de primera, los que fueron realizados sobre la vicia han rendido lo mismo que maíces fertilizados con N. “Según lo analizado, la vicia puede estar aportando dependiendo del momento de secado entre 50 y unos 180 Kg de N de la biomasa aérea”, afirmó.
Los disertantes recomendaron que en general la Vicia villosa resiste más el frío, y tiene mayor producción de biomasa, pero no es recomendable a suelos con salinidad o con mucha agua en superficie.
Sobre “Manejo integrado de malezas. Tren vs. Vagón”, los especialistas fueron Horacio Acciaresi (INTA) – Martin Marzetti (REM)
En una primera instancia, se observó un predio sembrado con Vicia Villosa con 3 tratamientos: 1) Con cultivo de cobertura (Vicia); 2) Sin cultivo de cobertura y sin herbicidas residuales y 2 litros de glifosato; 3) Sin cultivo de cobertura con herbicidas residuales (Atrazina y Glifosato).
“La evolución de resistencias a nivel nacional tiene una tendencia ascendente y un rápido incremento en el número de biotipos resistentes, (actualmente se confirmo el Yuyo colorado resistente a 2,4 D). Como ven, las resistencias no son sólo a glifosato, sino también a ALS y a hormonales. Es importante entender esto para poder tratarlo y que además por un lado esto redunda en los costos. Y estos son los que más han aumentado. Desde hacer un barbecho a un cultivo de 30 a 40 U$ hoy estamos mucho más arriba en promedio casi 100 U$”, expuso Marzetti.
La consigna es no abusar de las aplicaciones, y elegir el herbicida hay que prestar atención al coeficiente de impacto ambiental.
“Híbridos, densidad y fertilización en maíz. Carbono en el sistema”, fue el tema de Gustavo Ferraris (INTA) y Javier Di Mateo.
“Desde hace tiempo tanto en maíz como soja, tratamos de mediante el manejo de la nutrición usarlo como herramienta para reducir la brecha de los rendimientos. Y lo que vemos es que si bien la fertilización es una herramienta crucial para reducir la brecha entre el rendimiento que tenemos y el alcanzable, para poder achicar esa brecha es necesario mirar el sistema en su conjunto”, afirmó Ferraris. Así entran en la ecuación: Cambiar la densidad de la siembra, la genética y romper o sistemas tradicionales de fertilización.
En la estación “Soja en sistemas sustentables”, los disertantes fueron José Andrés Llovet (INTA) y Jerónimo Costanzi (Don Mario).
El ingeniero Llovet afirmó que resulta contradictorio hablar de soja en sistema sustentable por todas las críticas que tiene dicho cultivo. Pero explicó que para ello debe ser económicamente viable y servir a la sociedad en su conjunto, no sólo al productor. A partir de esa idea se apunta a lograr sistemas rotados e intensificados con granos y materia seca. También, algún tipo de beneficio asociado, como puede ser un cultivo de cobertura, o una alternativa de producción de cultivos invernales de cosecha para tener un retorno económico de esa inversión.
Además, el expositor apuntó a caracterizar el ambiente, para luego poder pensar en la elección del germoplasma y que práctica agronómica usar para maximizar el rendimiento.








