Roberto Gorordo, productor de un establecimiento pampeano con 580 hectáreas en la región de La Maruja, se refirió a la producción de megafardos lograda con destino a consumo ganadero y otros para procesar.
La explotación tiene tierra limosa quizás difícil de trabajar pero “interesante” en cuanto a calidad. La lluvia, en el 2018 superó el régimen normal en un 30% y había un remanente que se expresa en los rindes de los cultivos para cosechar. Allí una de las opciones productivas es la alfalfa, destinados a megafardos. Se usa una semilla variedad monarca de los grupos entre 6 y 7 con buenos resultados en la zona, obteniendo una producción de materia verde en años promedio que llega a 25 ó 27 megafardos por hectárea, equivalente a unos 10 mil kilos de materia seca anual. En el lugar logran almacenar bajo techo, con dos estructuras de mil metros cuadrados y una altura de seis metros libres cerca de cuatro mil megafardos en cada tinglado. Así se preserva lo de mejor calidad y el resto queda afuera con lonas.
Esa producción, explicó: “En general se vende, en el mercado interno y estamos utilizando algunas líneas de negocios para quienes se dedican a recompactar y exportar este mercadería, así se destina cerca del 15% de la alfalfa”. Son campos en los que se trabaja continuamente para limpiar malezas, y eso significa evaluar bien los productos a utilizar. La elección productiva se da porque no es una región considerada buena para otros cultivos como la soja.
El productor también se dedica a la ganadería, y la terminación de la hacienda se hace a corral. Logran el ciclo completo con una ración de fibra que incluye el megafardo y la humedad que aporta algo de material de silo. La raza que trabajan es Aberdeen angus negro y colorado, con alguna compra de cruza con hereford, obteniendo una mejora año a año en la reproducción a partir de la inseminación artificial y un repaso con toro.
Gorordo estará mostrando este trabajo con megafardos próximamente en Expoagro.

Fuente: Antonio Ocerin








