Todo el año con pasturas, una opción para zonas marginales

Eugenia Ghironi, ingeniera de INTA General Pico, se refirió al uso de pasturas perennes para lograr un sistema ganadero estable luego de la jornada realizada la semana pasada en Vértiz. “Sabemos muy bien que de cinco cosechas una es favorable por las recurrentes sequías y con este sistema se da estabilidad a una zona que es marginal”, consideró.

Según recordó se trata de un campo ubicado en una zona limitante con tosca que desde 30 centímetros hasta un metro de profundidad puede tener esta característica en el suelo. “Estoy diciendo que son susceptibles al exceso de lluvias tanto como a las sequías. Son los primeros que se inundan y los primeros que se secan”, destacó. En el predio hay unas 500 hectáreas de paso natural y lagunas. Hay unas 60 hectáreas de cebada, hay también festuca, pasto llorón, panicum coloratum y agropiro, con algo de maíz cuando necesitan más alimento.

En ese campo, La Galesa, se buscó compartir la experiencia de manejo dentro de un sistema netamente ganadero que busca la alimentación de la hacienda con pasturas perennes. Con este tipo de ambientes susceptibles se hace una combinación por ambientes y además se piensa en una inversión inicial en siembra que dure por varios años.

“Es un campo donde el engorde es importante, con más de 2.000 hectáreas, con un rodeo de 1.250 vacas con cría al pie. Allí se hacen pastoreos rotativos y las pasturas se cuidan dentro de un manejo de altas cargas diarias. Con una complementación de pasturas que para otoño- invierno- primavera tiene el agropiro, de cuatro a cinco años y en muy buen estado, el panicum coloratum para salida de primavera, verano e inicios de otoño”, señaló. Pero además esas pasturas de menor valor proteico se combinan con otras, como la vicia para obtener mejores raciones.

Ghironi señaló que el panicum coloratum está implantado y probado en muchos lugares del país y de la provincia, pero para esa zona es relativamente nuevo y por esa razón se mostró su implantación que es complicada con semillas pequeñas, peleteadas y no peleteadas, con problemas de impurezas y la necesidad de estimar muy bien los kilos por hectárea. Además, se explicó que su nacimiento es por etapas y para quien implante por primea vez debe saber que su germinación requiere paciencia. “Son pasturas muy idóneas, que dan mucho pasto, pero hay que cuidarlas”, señaló.

Es un campo que sufrió problemas de inundación, y un dato interesante fue que el panicum estuvo en sectores anegados por unos tres meses y aún así la planta sobrevivió mostrando una buena resistencia a esas condiciones.

ALERTA PARA EL MAIZ

Ghironi recordó que el alerta por el Mal de Rio Cuarto se restringe a las pruebas realizadas en el sur de Córdoba y destacó que en La Pampa se debería constatar la presencia de la chicharrita que sirve como vector.

Resaltó que igual hay que tener recaudos, y sobre todo ver el comportamiento de los cultivares con los hijos de híbridos que adoptan algunos productores. Por el momento, el alerta está en Córdoba y se debe verificar.

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