El sorgo para forraje de calidad

Tratar al sorgo como un cultivo agrícola, y como una solución de alimento ganadero, es la consigna para el norte pampeano pensando en la siembra que se puede extender hasta el 10 de diciembre. El manejo, con agua y nutrientes, determina su alta productividad y calidad si bien es un cultivo que soporta suelos salinos o problemáticos.

El ingeniero Daniel Funaro, de INTA Anguil, se desempeña en el área de tecnología de cultivo dedicado principalmente a los de verano como sorgo, maíz y girasol, y también a los de invierno como trigo y cebada.  En la charla que se desarrolló ayer en General Pico, fue invitado por la empresa Re Servicios Agropecuarios con el objetivo de hablar sobre sorgo.

El ingeniero recomendó: “Ver cómo insertarlo en los sistemas productivos de la región, principalmente ganaderos, con énfasis para la intensificación. Porque las virtudes que tiene el sorgo son la amplitud de materiales que hay para sembrar, porque se pueden adaptar al usar granífero, silero o forrajero, y tiene una alta productividad de forraje de calidad”. Las diferentes variedades de sorgo se pueden incorporar en la cadena forrajera en distintos momentos según los requerimientos.

Es un cultivo, explicó el ingeniero, que necesita temperatura por eso se siembra en noviembre y pide los cuidados básicos en cuanto a mantenerlo libre de malezas, darle la nutrición adecuada y tener agua. Si bien es una opción resistente que se piensa en temporadas de sequía o en suelos con pocos nutrientes, Funaro aseguró: “Es un cultivo sediento y hambriento. Si le damos agua consume, si le damos nutrientes los usa”. Para que se desarrollen bien las raíces se debe aplicar un arrancador de fósforo y también nitrógeno. Si se viene de cultivos anteriores con cobertura, realizando rotaciones, o algún fijador de nitrógeno como centeno con vicia esa sería una situación ideal.

Para el norte pampeano, con la problemática de los suelos que quedaron con sales después de la inundación, el sorgo es una buena opción. Funaro señaló que soporta esas condiciones mejor que el maíz, entonces el sorgo sería una solución junto con cebada y otros que toleran salinidad.

En una situación de lluvias escasas, pensar en la siembra requiere poner algunos límites para comenzar el cultivo. “Tendríamos que tener unos 100 milímetros de agua en suelo, ese sería un orden general a todos los cultivos. Pero al trabajar con pronósticos y probabilidades si hay 30 centímetros de humedad en el suelo y se sabe que próximamente habría lluvias, por ejemplo al sembrar después de mediados de noviembre y esperar precipitaciones para inicios de diciembre, se puede sembrar y esperar la precipitación. Igual está la limitación del cultivo porque con los graníferos no podemos postergar más allá del 10 de diciembre”, indicó.

La apreciación del productor por el sorgo no es la misma que hay por otros cultivos como maíz, soja o girasol. El ingeniero consideró que se lo elige para los “suelos problema”. Y agregó: “Yo digo que hay que pensarlo como un cultivo agrícola, y no como un cultivo ganadero. Principalmente para poder lograr el 100 por ciento de su expresión. Si no siempre se lo está limitando por el manejo porque por las condiciones que vemos que le brinda el productor siempre está entre el 60 y 70 por ciento del potencial”.

Con un buen sorgo, para la dieta animal, se obtiene fibra y podría combinarse así con granos pensando en una recría. Para la vaca en cría se puede usar casi para todo el ciclo agregando algo de proteína con alfalfa o verdeo. “Hay que tener algunos tips de cuidado como darles sales, algo de proteína, porque el sorgo tiene muy buena productividad pero es un poco bajo en proteína. El bovino necesita un promedio entre ocho y nueve por ciento mientras los sorgos aportan entre seis y tres, por ello hay que complementar según el estado del animal”, concluyó.

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