«La superficie sembrada con sorgo cae 29% interanual al normalizarse la siembra de maíz, pero los buenos rindes acotan la baja de la producción a 16%, estimada en 2,48 Millones de toneladas. Las exportaciones se ajustan a 1,24 Mt.«, informó la BCR.
La bolsa rosarina dio a conocer los motivos del descenso. Después de la campaña 2024/25, que había sido excepcional para el sorgo, se aplacó la situación de temor por el Spiroplasma y la chicharrita en el maíz que derivó en un recorte del área maicera y el sorgo capitalizó ese reacomodamiento, llegando a sembrarse 1,08 M ha. Para la 2025/26, con mejora perspectiva sanitaria del maíz ese cultivo recuperó terreno, y el sorgo devolvió buena parte de lo ganado. En base a datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), la superficie sembrada a nivel nacional se estima en 0,76 M ha, 29% por debajo del ciclo previo.
La contracción del área no se trasladó en la misma magnitud a la producción. Los rindes promedio mejoraron, lo que permitió contener la caída productiva. La superficie no cosechada se estima en 176.000 hectáreas. Con estos parámetros, la producción argentina de sorgo se estima en 2,48 millones de toneladas, 16% por debajo de la campaña anterior.
La Región Central concentra el grueso de la producción de sorgo, con una estimación de 1,6 Mt en la 2025/26 (63% del total nacional). Sin embargo, el sorgo presenta una diferencia clave: el norte del país tiene un peso relativo importante. La Región Norte aporta cerca de 0,8 Mt (33%), una proporción elevada en relación con otros cultivos, ya que el sorgo puede desarrollarse en ambientes menos productivos donde otros cultivos alternativos rinden de manera inestable. La Región Sur, donde está incluida la zona productora de nuestra provincia, tiene una participación marginal, en torno a 0,1 Mt (4%).
El comportamiento entre regiones fue dispar y, en buena medida, explica la baja productiva del ciclo. La Región Central y la Región Sur retrocedieron alrededor de 26% y 24% interanual, respectivamente, arrastradas por la menor área sembrada al recuperar terreno el maíz. El Norte, en cambio, fue la única región que creció (cerca de +17%), recuperándose tras la falta de precipitaciones que había golpeado a la campaña previa.







