40 toros en una prueba pastoril para La Pampa y Buenos Aires

Durante 240 días, 40 toros Hereford provenientes de 15 cabañas de Buenos Aires y La Pampa fueron recriados y engordados a campo en Colonia Ortiz Basualdo.

La experiencia, impulsada por la Asociación Argentina de Criadores de Hereford, el INTA, INTeA y actores del sector, busca generar información sobre el comportamiento productivo de los animales frente a las mismas condiciones de alimentación, sanidad y manejo.

En un contexto en el que la eficiencia productiva y la adaptación de los animales a sistemas pastoriles cobran cada vez mayor relevancia, mediante un convenio se llevó adelante la 6.ª Prueba Pastoril Hereford Bonaerense Sudeste y 3.ª Jura Fenotípica. 

El objetivo consistió en evaluar cómo es la performance productiva de los reproductores de diferentes orígenes genéticos cuando son sometidos a las mismas condiciones de alimentación, sanidad y manejo.

“Es una prueba donde distintos animales de cabañas de la Asociación Hereford se someten a un mismo ambiente productivo y se evalúa su comportamiento mediante distintos parámetros”, explicó Lucas Vagnoni —coordinador de Investigaciones y Desarrollo del INTA Cuenca del Salado— quien señaló que se logró mostrar que existen animales que se destacan simultáneamente por su eficiencia y por su desempeño en este tipo de ambiente productivo.

La iniciativa constituye una herramienta para difundir las aptitudes de la raza Hereford en ambientes pastoriles característicos de la Cuenca del Salado, una de las principales regiones ganaderas del país. “El objetivo es mostrar cómo se comportan estos animales a campo, con recursos forrajeros reales y en sistemas productivos factibles de implementar en la región”, detalló Vagnoni.

Durante el encuentro, Bronzovich destacó que la prueba pastoril constituye mucho más que una instancia de evaluación entre reproductores, ya que representa un espacio concreto de generación de conocimiento e innovación para la ganadería.

En ese sentido, señaló que la información obtenida a partir de estas experiencias se transforma en una herramienta estratégica para la toma de decisiones en un contexto global marcado por una creciente demanda de proteínas de calidad, mayores exigencias en materia de eficiencia, bienestar animal, trazabilidad y sustentabilidad, y una acelerada incorporación de tecnologías como la genética avanzada, la digitalización y la inteligencia artificial.

A su juicio, el INTA del siglo XXI no será el protagonista de la innovación; será quien logre que toda la comunidad de innovadores sea protagonista. Bronzovich también remarcó que, para aprovechar ese escenario, resulta indispensable contar con instituciones capaces de innovar al mismo ritmo que lo hace el sector productivo.