A la hora de pastorear cualquier forraje, hay tres factores que deben tenerse en cuenta:
Frecuencia de pastoreo, intensidad y remanente, y momento de desarrollo de la planta. En esos planteos la alfalfa logra buenos resultados pero se debe considerar unos 35 días de descanso de la parcela.
“La alfalfa, por su forma de crecimiento y fisiología, es una especie que tolera pastoreos intensos pero no frecuentes, entendiendo por intensidad la altura que queda de remanente (más intensidad, menor altura de remanente) y frecuencia al número de días entre cortes o pastoreo. No tolera bien el pastoreo continuo y se adapta mucho mejor al pastoreo rotativo, ya que la defoliación frecuente o continua, sin
períodos de descanso, puede conducir al agotamiento y muerte de la planta”, publicó informe del INTA de Mariano Alende y Laura Fontana
La alfalfa posee una raíz profunda y pivotante, que le sirve, junto con la corona, como órgano de reserva de energía. Luego de un corte o pastoreo, la planta tiene muy pocas hojas remanentes, por lo que usa las reservas de la raíz para impulsar el crecimiento de nuevas hojas. Cuando la planta tiene aproximadamente 20 centímetros, se considera que ha desarrollado suficiente superficie foliar como para satisfacer el crecimiento subsiguiente y reponer las reservas en la raíz.
Lo importante es asegurarse una completa recuperación de reservas antes de iniciar un nuevo pastoreo. Si es a intervalos fijos, se recomienda dar un período de descanso de al menos 35 días, aunque esto puede variar dependiendo de la época del año y de la velocidad de crecimiento del forraje. El tiempo de pastoreo de cada parcela puede ser variable (se hacen parcelas más chicas o más grandes, para sostener los animales por más tiempo), aunque períodos muy largos podrían dar lugar a que los animales acaben por pastorear los rebrotes de la planta, dando lugar a agotamiento y pérdida de plantas. Por lo antedicho, esquemas que van de 7 a 12 días de pastoreo, con 35 a 42 días de descanso entre pastoreos sucesivos, son los que más comúnmente se utilizan en la práctica. Si se deciden los tiempos de descanso contemplando el estado fisiológico de las plantas, se suele recomendar no iniciar el pastoreo hasta la floración o hasta la aparición de nuevos tallos desde la corona cuando no hay inducción de floración. En general, se recomienda iniciar el pastoreo cuando se comienzan a visualizar los rebrotes de la corona o cuando aproximadamente el 10% de las plantas están en floración, ya que en ese estadio se logra el mejor balance entre calidad de forraje y producción.
En general, se recomienda suspender el pastoreo al menos 4 a 6 semanas antes de la fecha estimada para la primera helada fuerte, momento que en la región semiárida pampeana coincide con la última semana de marzo y primeras semanas de Abril.
Fuente: Mariano Alende y Laura Fontana, EEA INTA Anguil








