Jorge Alberto Garay, técnico del INTA San Luis abocado a manejo de malezas y herbicidas, estuvo en General Pico participando de una jornada de la firma Adama explicando los criterios para lograr beneficios y mitigar la resistencia.
El profesional destacó que se necesita “un manejo integrado que abarque no sólo al control químico sino también cultivos de cobertura, limpieza de maquinarias, rotación de cultivos y otras técnicas”. En relación a los problemas que afrontan ambas provincias, La Pampa y San Luis, Garay señaló que no hay mucha diferencia en cuanto a malezas si bien en esta región hay mayor presión de chloris que en San Luis no se la encuentra con tanta frecuencia. El resto como yuyo colorado, rama negra, eleucine y otras señaló que son frecuentes a ambos lados de la frontera.
“Lamentablemente casi todos los años aparecen una o dos nuevas malezas resistentes, que antes eran controladas por glifosato, por mencionar un producto, y ahora no. Hay que estudiar la maleza y después ir probando diferentes controles. Por ejemplo, la amaranthus palmeri que tenemos en San Luis es resistente a los herbicidas de ALS, pero todavía no resiste al glifosato como se ve en otros puntos del país”, afirmó.
El técnico señaló que los cultivos de cobertura, como opción y según la encuesta realizada en la vecina provincia desde INTA, no tenían una superficie significativa en los establecimientos. Pero se siguen difundiendo y explicando los beneficios de esta opción a partir de cebada, vicia, centeno, triticale, que contribuyen al aplicar menos herbicidas y cuidar así el medioambiente. Sobre la fertilización en los cultivos de cobertura, con un factor económico de por medio, Garay refirió que al obtener una buena biomasa se puede evitar que emerjan las malezas y entonces se observa el beneficio.








