La nueva tecnología fue probada días atrás con un prototipo que incluye a cuchilla y el sistema de digitalización de datos para conocer la fuerza requerida para romper el suelo. Esa herramienta aporta datos en la agricultura de precisión para que el productor pueda tomar decisiones acertadas.
Rogelio Hecker y Marcelo Flores, son los docentes de la cátedra de Mecatrónica Aplicada de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Pampa, que llevan adelante el interesante desafío tecnológico.
Según explicaron a Rural al Día, el proyecto lleva unos tres años porque el grupo de trabajo había logrado un sensor para medir fuerza en sistemas de producción, específicamente en el torneado, y con esa capacidad se pensó en aplicarla al medio en otro uso que tenga que ver de forma directa con el campo. Y además, hace un año y medio atrás se logró un acuerdo de trabajo conjunto con el INTA.
El prototipo creado tiene dos partes, explicó Hecker, está la cuchilla que se clava en la tierra y tiene un desarrollo de sensores que son los que emiten una señal de tensión. La segunda parte de equipo es el sistema de adquisición de datos y digitalización de la señal. Con esa herramienta se puede enviar el registro de los datos obtenidos a una computadora mediante el wifi, o sea que el productor puede usar en campo el sistema de internet de un vehículo y crear inmediatamente el archivo con los resultados.
La innovación que representa es velocidad y eficiencia. Hecker explicó que hoy para determinar la compactación de un suelo se necesita utilizar un penetrómetro y ”pinchar punto a punto”, o sea que para lograr un mapeo de un lote se requiere de muchos puntos de referencia lo que insume muchas horas hombre. En cambio la cuchilla se puede colocar en un cincel e ir pasándolo por el campo levantando datos de compactación de forma continua y en tiempo real.
En Argentina no se creó una tecnología similar, pero viendo tendencias de desarrollo en otros lugares del mundo el “estado del arte” mostró algunas publicaciones internacionales y proyectos en Dinarmarca y Canadá.
INTA colabora con la aplicación final, por ello en la prueba a campo realizada días atrás se trabajó con el penetrómetro y la cuchilla teniendo en cuenta datos que tiene el instituto con otras variables del suelo. Luego se deben combinar todos los datos para realizar una estimación final. Porque la cuchilla no mide compactación, si no fuerza de resistencia a la rotura del suelo. Se trata de generar un aporte más a la toma de decisiones del productor al momento de determinar el uso de un lote con un manejo de precisión.
Ahora se está en la etapa de correlacionar los valores con el INTA y probablemente se requerirán nuevas pruebas a campo.
La cuchillla estará lista para transferir, dijo Hecker, y lo ideal sería determinar bien su utilidad y tener una empresa que quiera tomarla para hacer un estudio de mercado y entonces ver sí requiere modificaciones y su posible comercialización.








