En el marco de la jornada ganadera en Tres Arroyos, desde el IPCVA se analizó qué ocurrirá con el consumidor argentino y cómo la devaluación del peso llevará a buscar opciones más barata con un “efecto sustitución” del bovino.
Adrián Bifaretti, jefe de Promoción Interna del IPCVA, se refirió al consumo cárnico. El especialista aseguró que la demanda interna venía respondiendo bien, había más producción y el incremento no había sido significativo en los precios en góndola. Pero pensando en el futuro, con las subas de la divisa estadounidense, explicó: “El dólar en algún momento va a terminar reflejándose en el valor inflacionario y va a repercutir en el valor de la carne, de la hacienda, y habrá que ver cómo se acomodan los precios relativos”. La interpretación es que el consumidor tendrá “menos en el bolsillo” y habrá que ver cómo afecta a la compra de carne bovina.
Otras carnes, como la de pollo y cerdo, se volverán una opción, según Bifaretti el IPCVA midió como la inflación del 30% afecta el acceso a la carne bovina y hay un “efecto sustitución” buscando precios más económicos.
El panorama de la exportación es diferente, consideró, y en los primeros tres meses del año tuvo un crecimiento muy importante.








