En zonas con napas el maíz se expresó con mejores rendimientos para la siembra temprana y con los meses secos no hubo un gran avance de las enfermedades si bien se detectó más roya en las plantas de la siembra tardía.
Milton Testa, alumno avanzado de ingeniería en Agronomía, fue uno de los expositores en la jornada de muestra de ensayos que el INTA General Pico llevó a cabo el pasado miércoles. A cargo de la práctica de esos trabajos, por el Colegio de Ingenieros Agrónomos, se refirió a los resultados logrados en maíz dentro de un establecimiento ubicado en Trebolares.
En referencia al girasol señaló que se evaluaron los híbridos de maíz disponibles en el mercado, desde un punto de vista productivo y también observando su comportamiento ante enfermedades. El ensayo incluyó una siembra temprana, del 10 de octubre, y otra tardía para el 4 de diciembre con una densidad de 65.000 plantas por hectárea.
En el primer cultivo, según diferenció, se hizo una prueba de densidad diferenciando un sector con 40.000 plantas por hectárea y el segundo con el doble de carga. Testa destacó que en el maíz la densidad es muy importante porque no compensa rendimientos y tampoco con respecto al desarrollo foliar, como sí se puede observar en trigo y girasol.

«Yo pienso que este año en particular el de siembra temprana va a tener mejor rendimiento que el de siembra tardía, porque al inicio de esa implantación la napa estaba a unos 60 centímetros y al momento del llenado de grano había descendido a unos 120 ó 140 centímetros y como la raíz explora hasta 180 ó 200 ese maíz no sufrió estrés hídrico”, indicó
Sobre los híbridos, señaló que se trabajó con algunos híbridos accesibles al productor y se agregaron otros experimentales aportados por las empresas. Usaron semillas de las firmas Don Mario, Limagrain y otras.
En cuanto a las enfermedades, Testa dijo que fueron meses bastante secos y no hubo entonces brotes muy importantes. Aunque consideró que el maíz de siembra tardía presentó más roya que el de siembra temprana.









