“Hace 65 días que tenemos tranquilidad cambiaria, una situación fiscal muy mejorada, superávit fiscal operativo del Estado Nacional y se está cumpliendo estrictamente con las políticas acordadas con el Fondo Monetario. La inflación todavía no ha bajado”, explicó Jorge Ingaramo, director de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca.
La Bolsa de Cereales está saliendo con su nuevo equipo de estudios económicos, y con el área de Estimaciones Agrícolas, al interior y organizó ayer en General Pico una jornada sobre mercados agrícolas. En ese marco, desde las 18.30 se hizo la convocatoria en el Multiespacio de Arte del Norte.
En diálogo con RD Ingaramo dijo: “Se piensa que la inflación va a ir bajando, probablemente al 2.4 por ciento en junio y al 2% en julio, extendiéndose hacia el uno por ciento para fin de año”. El nivel de actividad económica no está bien, porque fue afectado por la recesión desde mayo del año pasado cuando estalló la situación cambiaria. Además, en un año electoral el clima de macroeconomía en estabilización es más difícil de controlar”.
Las definiciones de las fórmulas, oficialista con Pichetto y la del kirchnerismo con Fernández, aportaron tranquilidad a los mercados si bien el riesgo país sigue elevado y la tasa de interés puede bajar lentamente.
“La comercialización de la cosecha gruesa se está haciendo de forma fluida y están ingresando los dólares que se necesitan, si bien faltan aún unos 14 mil millones de dólares de soja, maíz y su complejo derivado, que brinda una cierta tranquilidad hacia octubre”, afirmó.
Aún quedan por delante las PASO y ese resultado pude afectar los mercados, aunque se observa que se han tomado algunas medidas para que no haya corridas cambiarias llegando hasta octubre con cierta tranquilidad. En diciembre, según quien asuma, se anunciarán las políticas a tomar.
“Y antes del 30 de abril se deberá resolver quién financia a la Argentina cuando se acabe el programa con el fondo”, señaló. Todavía queda en septiembre un desembolso importante del FMI. Y resta el refinanciamiento de la deuda.
Para los productores, lo más grave ocurrió en el 2018 por el programa fiscal que redujo el reintegro a las exportaciones, y el segundo inconveniente fue con las retenciones para manufacturas y para los productos primarios. Ahora hubo buena cosecha, con precios aceptables para la fina a principios de año. Luego con la fiebre porcina africana en China se vio afectada la demanda de la soja y eso impactó en el precio, pero la temporada de lluvia en EE.UU. subió otra vez los valores de ese grano y el maíz. “En estos momentos los productores liquidan con bastante fluidez en Argentina porque los precios mejoraron bastante”, concluyó.








