La jornada comenzó después de las 9 de hoy en las instalaciones de la Sociedad Rural de Realicó. Con buena asistencia las disertaciones se refirieron a las eficiencia de siembra, cuidado de suelos y los manejos necesarios para tener los mejores recursos y lograr resultados.
El primero en disertar fue el ingeniero Gabriel Garnero que se refirió con ejemplos prácticos en las huellas de un mal manejo sobre campos de la región y la necesidad de revertir esas situaciones de ambientes. Pensando en la materia seca necesaria para mejorar la cantidad de materia orgánica en tierra, lograr una cama de siembra adecuada, también afrontar las consecuencias de las inundaciones dejando descansar los lotes, la elección de semillas pelleteadas por el poder germinativo y la eficiencia de siembra, la necesidad de implantar pasturas o verdeos, utilizar cobertura para evitar los herbicidas, recuperar sectores marginales y ver las opciones de pastoreo.
Otra opción recurrir a los policultivos que dan diversidad, con el ejemplo de trébol persa, visia, melilotus y avena, observando en experiencias recientes que atraen a los polinizadores y reducen la aparición de plagas y mejor infiltración en los suelos. “Las bondades de la biodiversidad”, según Garnero.
Además mencionó experiencias con centeno, sorgo y otros cultivos en los que se ha optado por hacer un manejo a tres o cuatro años.
ADMINISTRAR EL AGUA
Luego el ingeniero Cristián Álvarez (INTA General Pico) se refirió a los suelos, la necesidad de analizar lo que está abajo del cultivo y la consideración de los ambientes para hacer un manejo específico. Así cada producción debe considerar la existencia de materia orgánica, permeabilidad al agua, erosión, profundidad de la tosca, desarrollo de las raíces, ver cada cultivo según el sistema de explotación, y otras señales del suelo que sirven para anticipar el resultado posterior.
Álvarez indicó qué hay que considerar la presión generada en los suelos sin conocer sus propiedades físicas, químicas y biológicas.
Los barbechos largos no son ideales para retener humedad, afirmó, porque se generan suelos con poca estructura por ausencia de carbono. “Tengo que tener una rotación ordenada”, aseguró. Con la posibilidad de incluso pastorear para consumir y renovar.
Según la observación de la región, el ingeniero destacó que la “cosecha de agua” no tiene iguales valores entre la precipitación y el líquido que realmente penetra en tierra. “El agua es el nutriente jerárquico, y hay que saber que el conflicto no sólo está arriba sino que lo tenemos abajo”, explicó. Así la deficiencia de “precipitaciones efectivas” está hoy entre el 60 y el 40% en la zona. Con una región semiárida, conocer el ingreso efectivo de agua es necesario.








