Al sector agroindustrial le falta fuerza a la hora de negociar

En una concurrida conferencia Sergio Berensztein, doctor y máster en ciencias políticas, estuvo en General Pico ayer hablando en el marco de la Exposición Rural sobre la actualidad política, la corrupción, las próximas elecciones y la posición del campo.

“La idea es analizar el actual contexto político de un país que está en una importante emergencia desde el punto de vista económico y que a parte está atravesando una situación inédita en materia de corrupción con todos los cuadernos y la comprensión de lo que fue el sistema de corrupción tal vez más sofisticado de la historia argentina con el kirchneismo. Y también vamos a tratar de entender de forma preliminar lo que ocurre en lo electoral porque el año que vienen  hay elecciones”, dijo el entrevistado a RD.

Todavía falta un año para las elecciones, señaló, pero va a ser importante ver cómo las investigaciones por corrupción impactan no sólo en el kirchnerismo sino en el resto de los espacios políticos. Además, destacó que “hay otros desafíos en relación a la transparencia porque para entonces va a estar disponible la evidencia en el caso de Brecht ya va a estar disponible”. “Va a ser muy interesante ver cómo la Argentina se enfrenta a sí misma porque eso forma parte de lo que somos cómo la sociedad”, destacó.

El analista político explicó que estamos viviendo una crisis muy profunda y el gobierno la dejó crecer, por eso va a tomar tiempo porque desde fines de abril hasta ahora se veía pero el gobierno recién la reconoce. “Si hubiéramos tomado el toro por las astas desde entonces no llegábamos hasta acá”, afirmó.

Berensztein señaló que en las ciudades más grandes será difícil salir adelante, y esos centros de consumo estarán con poco poder adquisitivo. Así la recuperación será heterogénea en el país.

En la gobernabilidad, consideró que en las cámaras el peronismo fue moderado y opinó que si siguen así no se espera que la gobernabilidad esté en juego.

EL CAMPO COMO ACTOR

“Lamentablemente el sector agroindustrial en la Argentina no tiene fuerza a la hora de negociar. Está muy fragmentado. Históricamente ha carecido de una dirigencia con capacidad para de alguna manera poner en valor toda la importancia que tiene el sector tanto desde el punto de vista económico, político y social. Esto se profundizó en los últimos tiempos, y de hecho después de la 125, que ya se cumplieron 10 años, lejos de capitalizar esa experiencia se volvió a diluir la capacidad de lobby (en el mejor sentido de la palabra) del sector agroindustrial. Este gobierno, de alguna manera indirecta, es resultado de la 125. Mucho de lo que en ese momento se puso en valor en términos de ideas y conceptos, como la cuestión republicana y federal, de alguna forma terminó alimentando el fenómeno Cambiemos y así es que se ve afinidad. Pero hay muchas cosas como la Ley de Semillas, la infraestructura rural, y otras cosas que no han sido tratadas. Falta aprovechar mucho de la oportunidad que tiene el sector de contribuir al desarrollo de la Argentina, no sólo desde lo individual sino en cuanto a la política pública”, concluyó Berensztein.

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