Rutas y caminos vecinales exigen más estrategia y menos parches

«El deterioro de rutas y caminos rurales ya no puede entenderse solamente como un problema de mantenimiento. Su impacto alcanza a la producción, la logística, la competitividad, la seguridad vial y el desarrollo del interior del país«, señaló la Fundación Producir Conservando.

El diagnóstico plantea una necesidad concreta: pasar de las respuestas de emergencia a una estrategia de infraestructura de largo plazo, indicaron desde la fundación.

El informe explica que la red primaria nacional tiene aproximadamente 37.800 kilómetros y se estima que entre el 65% y el 70% de las calzadas se encontrarían en condiciones regulares o deficientes. Situación que se atribuye fundamentalmente a la falta de mantenimiento sostenido y a la paralización de obras.

Dentro del mapa nacional, Buenos Aires como centro de comercialización y ejemplo de este problema, muestra que solamente el 36,8% de las rutas nacionales que atraviesan la provincia se encontraría en estado adecuado; el 11,5% estaría en estado regular y el 51,7%, en mal estado.

Estas cifras resultan especialmente relevantes por la importancia productiva, demográfica y logística de la provincia y por el volumen de tránsito que circula a través de sus corredores.

Este problema afecta corredores productivos estratégicos, como las rutas nacionales 33, 151, 7, 5, 3, 34, 66, 121, 119, 120 y A015. Se trata de vías de circulación vinculadas con la producción agropecuaria y agroindustrial, Vaca Muerta, la minería y los materiales, la actividad forestal, el turismo y el comercio internacional.

En varios casos, el simple bacheo ya no resulta suficiente y se necesita una reconstrucción estructural.

Un aspecto especialmente importante es la combinación de alto tránsito y elevada participación de vehículos pesados. Por ejemplo, la RN 5 tendría un tránsito proyectado de 10.749 vehículos diarios, de los cuales el 30,2% serían pesados; mientras que, en sectores de la RN 3, se menciona una participación de vehículos pesados del 57,4%.

LOS CAMINOS VIALES

Los caminos rurales constituyen un problema todavía mayor y menos visible según el informe. Se estima que existen más de 500.000 kilómetros de caminos rurales, 260.000 de ellos ubicados en la Pampa Húmeda.

Estos caminos son fundamentales no solamente para sacar la producción, sino también para garantizar el acceso a la educación, la salud, la seguridad y la conectividad, además de contribuir al arraigo de la población rural.

Los resultados de encuestas recientes realizadas por la UADE son contundentes: el 79% considera que los caminos están en malas o muy malas condiciones; el 75% sostiene que no son transitables durante todo el año; el 68% sufrió pérdidas económicas y el 59% estima que el mal estado incrementa sus costos logísticos en más de un 10%.

Un punto importante para destacar es que el documento de la UADE no se limita al diagnóstico: 7 de cada 10 productores estarían dispuestos a colaborar con municipios y provincias para mejorar la asignación de recursos, el mantenimiento y la gestión de los caminos rurales. Este dato abre una oportunidad para pensar nuevos esquemas de cooperación que permitan aprovechar mejor los recursos disponibles y establecer responsabilidades compartidas.

La infraestructura vial no debe considerarse como un gasto público, sino como una inversión indispensable para mejorar la competitividad y, de esta forma, promover inversiones y empleos en el interior del país.

Argentina posee una estructura productiva fuertemente dependiente del transporte terrestre. Por eso, una ruta o un camino rural deteriorado incrementa directamente el costo de producir y exportar, genera pérdidas de tiempo y mercadería, aumenta los costos de mantenimiento de los vehículos y, fundamentalmente, eleva el riesgo de accidentes. A ello hay que sumar las limitaciones que esta situación genera para el arraigo y el desarrollo del interior rural.

El fenomenal movimiento de camiones que transportan arena desde Entre Ríos hacia Vaca Muerta está acelerando, además, el deterioro de las rutas utilizadas, que son compartidas con el movimiento granario, el transporte general y el turismo hacia el sur del país.

La información disponible permite plantear una segunda conclusión importante: no alcanza con reparar emergencias o realizar bacheos periódicos. En los corredores más deteriorados es necesario pasar de una política reactiva a un programa de reconstrucción, mantenimiento preventivo y priorización de corredores según su importancia productiva y logística.

En los caminos rurales aparece una oportunidad adicional: avanzar hacia modelos de gestión público-privada entre municipios, provincias y productores, con objetivos, recursos y responsabilidades claramente definidos.

“El deterioro vial argentino no sólo deteriora caminos: deteriora competitividad, seguridad y capacidad de desarrollo. Recuperar y desarrollar infraestructura vial debe formar parte de una estrategia productiva nacional de largo plazo.”

Fuentes consultadas: FEPEVINA y UADE (Universidad Argentina de la Empresa). Informe: Lic. Gustavo López