El semáforo productivo agregó otro rojo

Durante febrero de 2026, el Semáforo de Economías Regionales registró 4 actividades en verde, 6 en amarillo y 9 en rojo. En comparación con el mes anterior, se observó una desmejora, ya que la mandioca cambio de categoría de amarillo a rojo.

Conforme al último informe de CONINAGRO, publicado hoy, analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.

Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodónmaní, leche y este mes se agrega mandioca. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.

Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.

Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves y porcinos. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.

En el caso de la mandioca, el pasaje a rojo se explica principalmente por el deterioro del componente de negocio. Si bien el precio registró una mejora interanual del 176% en términos nominales, acumula una caída real cercana al 41% desde noviembre del 2023, lo que desincentiva la comercialización por parte de los productores. Esta dinámica impacta de manera directa en el componente productivo, con una reducción del área sembrada, y también en el eslabón industrial, donde las algunas plantas de fécula se vieron obligadas a interrumpir temporalmente su actividad ante la falta de volumen disponible.