Las lluvias erráticas exigen diversificar

“Hay precipitaciones muy erráticas y el otoño ya no es el momento para reponer agua del suelo con un corrimiento hacia abril que aún es insuficiente”, afirmó la ingeniera agrónoma, Eugenia Ghironi, del INTA General Pico.

Ghironi se refirió a la evolución del clima y explicó: “A pesar de que llovieron 1.022 milímetros durante el 2017 tenemos un serio problema con la distribución de las lluvias. Hubo precipitaciones muy importantes entre abril y mayo pero de allí en adelante llovió menos que la media y esa tendencia se afianzó entre enero, febrero y marzo del corriente. También se puede observar, por los registros históricos, que en los últimos 20 años, es abril el mes con mayores precipitaciones y superando la media”.

Con el detalle de la última década, 2007- 2018, este ciclo de lluvias se repite con febrero y marzo con pocas lluvias y abril superando la media histórica. Así también se confirmó en el período de los cinco años pasados, con disminuciones de lluvias también en diciembre.

Esto complica las siembras tempranas y tardías, refirió, porque el descenso de agua comienza desde diciembre, se acumula menos agua y eso es muy significativo en las zonas con tosca. En la planicie medanosa cercana a General Pico los cultivos sufren menos, pero Ghironi resaltó que igual se observa que hay precipitaciones muy erráticas.

Con estos conocimientos es importante ver la estrategia a aplicar en la siembra, manejando los tiempos entre siembra temprana y siembra tardía, pero sobre todo optando por diversificar porque no hay seguridad sobre los rendimientos.

En cuanto a las temperaturas, se observa que en el 2018 hubo tres períodos con temperaturas superiores a los 35 grados que se registraron en enero del 7 al 12, del 18 al 21 y desde el 28 hasta el 8 de febrero. Eso tuvo mayor influencia por  estrés térmico en los suelos con tosca.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *