Por quinto año consecutivo, Fundación Barbechando llevó adelante una jornada dedicada a la educación técnico agropecuaria, con el objetivo de visibilizar los principales desafíos y problemáticas que enfrenta el sector y generar un espacio de diálogo y encuentro entre instituciones, directivos de escuelas, legisladores y referentes vinculados a la temática.
El encuentro se desarrolló bajo el lema “Educación Agrotécnica al Rescate: todo lo que podemos hacer” y reunió a más de treinta instituciones públicas y privadas del agro, con la educación agraria como eje central de la experiencia.
EL TRABAJO EN RED COMO PUNTO DE PARTIDA
La moderación estuvo a cargo de María Amelia Irastorza, coordinadora del grupo de educación de Fundación Barbechando, quien hizo énfasis en la necesidad de fortalecer el trabajo en red entre las iniciativas que ya están en marcha, bajo la convicción de que las ideas deben acompañarse con acción para no quedar obsoletas.
En ese marco, se destacó la red de instituciones que hoy trabajan sobre la temática: AAPRESID, CREA, UNL, UCA, FAUBA, Argentinos por la Educación, INET, LIAG, CASAFE, CONINAGRO, FEDIAP, OLY, COA, Junior Achievement, Jornaleros Agro, CARBAP, SEMCIA, Fertilizar, Fundación Marzano y Fundación Barbechando.
EDUCACIÓN RURAL Y EDUCACIÓN AGROTÉCNICA: UNA DISTINCIÓN NECESARIA
Durante la jornada se trabajó sobre las distinciones conceptuales que atraviesan a la educación agropecuaria, con especial énfasis en la necesidad de diferenciar la educación rural de la educación agrotécnica para el diseño de políticas públicas eficaces.
Entre los temas clave para continuar impulsando el desarrollo de la educación agrotécnica se identificaron las prácticas profesionalizantes, la importancia de la formación durante la educación primaria y la infraestructura como punto de base sobre el cual se apoya cualquier avance posterior.
LA MIRADA DEL CONGRESO
La jornada contó además con la participación de los diputados nacionales Martín Ardohain (PRO, La Pampa), Alicia Fregonese (PRO, Entre Ríos) y Pablo Farías (Provincias Unidas, Santa Fe).
En sus disertaciones coincidieron en la necesidad de fortalecer el vínculo entre los estudiantes y la producción, y de incorporar a la educación agrotécnica dentro de la agenda productiva. También remarcaron la importancia de poner en el centro del debate la discusión sobre infraestructura como condición para consolidar la educación agraria en los territorios.
Con 550 escuelas agrarias en todo el país, la jornada también fue una oportunidad para poner en valor experiencias concretas que ya están funcionando, entre ellas SEMCIA y la escuela de educación agrotécnica № 145 de Entre Ríos, entre otras.
A MODO DE CIERRE
A lo largo del encuentro quedó planteada una idea central: la educación técnico agropecuaria no es un tema sectorial, sino una política de desarrollo que conecta a los jóvenes con la producción y a los territorios con sus oportunidades. El desafío que quedó sobre la mesa es que las buenas experiencias dejen de ser casos aislados y se conviertan en política pública sostenida, con infraestructura, articulación institucional y continuidad en el tiempo.








