Alberto Quiroga (INTA Anguil), un referente en el tema suelos habló sobre la situación que se observa en este tiempo entre «el hombre rural que está tomando decisiones para producir granos, carne o leche de forma permanente con los recursos naturales que administra».
Con esa idea dijo que hay un «crecimiento importante en los últimos 20 años en cuanto al conocimiento y los trabajos de especialistas que caminaron los campos que iban comprendiendo procesos que permiten interpretar el por qué de los resultados». Quiroga aseguró que ese vínculo entre el hombre rural, el suelo y el sistema de producción se ha ido complejizando. Ahora los sistemas tienen diferentes características o variante que inciden en el vínculo con los recursos naturales de distintas maneras. Desde los ’90 se pensó que esa realidad estaba comprendida y había códigos a respetar o no sabiendo las consecuencias de la degradación a ocasionar.
«En los últimos 15 años me preocupa el cambio generacional, desde el productor que tenía un diálogo entre lo que hacía, lo que tenía y lo que podía lograr con los recursos naturales que había en su propiedad. Pero esa comunicación se ha roto en muchos lugares porque esa gente ya no está, y sus hijos no se quedaron en el campo, estudiaron y no volvieron a la ruralidad, y hoy son administradores sin ese vínculo y conocimiento sobre el ambiente. Por eso hoy vemos en muchos campos la relación sólo como un negocio inmobiliario», afirmó.
Por que el dueño del campo vive lejos, arrienda sin demasiadas condiciones más allá de elegir al que mejor paga y los plazos de tenencia de alquiler son condicionantes para poder hacer planes de mejora a largo plazo.
«Falta el hombre de campo que todos los días va al campo, ve que el molino está andando, los cultivos funcionando, mira que viene el pasto y la ganadería va a estar bien aún si no llueve en el invierno. Eso en muchas zonas de La Pampa se ha perdido y yo creo que es algo de difícil retorno con los plazos de arrendamiento tan cortos», analizó.
Quiroga manifestó que «la tenencia de la tierra cuando se rompe el vínculo con los recursos naturales ni siquiera se equilibra con el contrato de arrendamiento de un departamento donde se establece que deben devolverlo pintado, sin pérdidas en las tuberías, y otras condiciones que aseguran el buen estado». Por esa razón, una necesidad sería que las políticas obliguen a mantener las tierras para que no se pierdan oportunidades productivas a futuro.








