Tercera generación apostando al Karakul

Lucas Gerhardt, un pampeano hijo de  productor agrícola- ganadero, recordó que su abuelo ya tenía una majada de Karakul en una elección que a su entender es por el tipo de carne. “Es más similar al chivo que a otras ovejas porque tiene muy poca grasa. En la cola concentra una grasa aceitosa que el humano la tolera muy bien al comerla”, aseguró en el marco de la Expo Ovino.

La carne puede tener mejor mercado, explicó, pero se trata de animales que no son precoces porque tienen un crecimiento, lento, con bajo kilaje y la lana es en realidad pelo por lo que no es buena. “El que lo elije lo hace para consumo propio y por el sabor que la diferencia de otras razas”, señaló. Además, es un animal con resistencia para los climas fríos y secos, con la posibilidad de estar a campo sin inconvenientes. También demuestran mansedumbre para el trato y el encierro.

La mejora se logra al elegir las borregas e ir incorporando algún carnero de afuera para cambiar la sangre, pudiendo en pocos años obtener resultados en cuanto al largo del ovino y la precocidad de crecimiento. Gerhardt consideró que en la última década ya se nota la mejora.

El cordero karakul no tiene diferencial de precio en la zona, si bien debería tenerse en cuenta que no es una raza mellicera y cuesta llegar a kilos de mercado. Hoy el precio regional del cordero es de 1.800 pesos el animal vivo y 2.000 carneado.

Por otra parte, como presidente de la comisión propietaria del Instituto Agrotécnico de Alpachiri se refirió al colegio que el siguiente año pasará a ser de gestión pública. “Estamos en el último tramo como propietarios, es prácticamente imposible seguir sosteniéndolo porque al ser agrotécnico tiene muchos gastos”, indicó. El instituto les da a sus alumnos la posibilidad de estudiar y además salir muy bien formado para poder incursionar en el trabajo de campo, comenzar un emprendimiento o seguir una carrera afín.

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