Este árbol se vuelve una opción de alimento al pensar en combinarlo con pasturas, en un sistema de manejo silvopastoril, duplica rendimientos y mejora los suelos para los productores del Chaco.
«Los sistemas silvopastoriles son una opción redituable para pequeños y medianos productores», dijo
Sebastián Lorenzati, del INTA.
Con escasez de agua, montes degradados y suelos afectados por la desertificación, el chaco salteño podría tener un cambio al implementar manejos silvopastoriles adaptados a las adversas condiciones de la región.
Este sistema considera que las leguminosas, como la leucaena, entregan un alto nivel proteico, de cerca del 30%, mientras las gramíneas (pasturas) aportan la producción de biomasa. Con esa fórmula áreas ganaderas del chaco paraguayo alcanzaron niveles de desarrollo impensado en zonas semiáridas del chaco paraguayo que tienen medias anuales de precipitación similares a los de buena parte de Rivadavia.
La leucaena es una especie arbórea que, mediante podas que la mantienen en forma arbustiva, asegura abundante alimentación al ganado, en combinación con una pastura que se adapta a zonas con menos de 600 milímetros anuales de lluvias.
La citada dupla de especies permite aumentar la carga ganadera y mejorar la ganancia de peso por cabeza. Bajo esta forma de manejo, pequeños productores han logrado duplicar y hasta triplicar la carga ganadera en diferentes zonas del Chaco suramericano.
La leucaena tiene múltiples beneficios. Es una importante fijadora de nitrógeno atmosférico, por lo que mejora la fertilidad del suelo y el crecimiento de los pastos asociados. Una vez implantada, puede durar más de 30 años con bajo costo de mantenimiento. Es tolerante a la sequía.
Un aspecto negativo es que se debe controlar la ingesta del ganado, porque con dietas mayores al 40%, pueden aparecer síntomas de intoxicación con mimosina. Una posible solución es inocular a los animales con el líquido ruminal de otros que tienen en su flora la bacteria que desdobla la mimosina.
Fuente: eltribuno.info








