“Estamos en una recorrida por el este de La Pampa, en Pampa Linda y El Estribo, donde el objetivo de la jornada es juntarnos con un grupo de productores y mostrarles las distintas opciones forrajeras con base en especies templadas que tenemos para la zona”, explicó Federico Sciaretta (Gentos).
Productores y profesionales de INTA participaron de una demostración a campo de la empresa Gentos donde se observó el comportamiento de los cultivos puros y consociados en lotes con cebadilla chaqueña, agropiro, festuca (continental y mediterránea), festupiro, phalaris, pasto ovillo y alfalfa.
Sciaretta afirmó que se hizo hincapié en el manejo y el logro del pasto como pieza fundamental en el sistema. En una región de “praderas permanentes apuntando a una persistencia equilibrada de pasturas”. Es una estrategia que sirve para no depender de los verdeos u otras opciones anuales.
En la recorrida se observó el cultivo en dos ambientes, uno con lomas arenosas y marcado déficit hídrico en la época estival, y el segundo con problemas de tosca a baja profundidad.
El uso de especies consociadas, destacó, se puede pensar como efectivo desde la ruta 35 hacia el este del territorio, porque en el oeste hay más limitantes ambientales. En la zona más favorable se puede optar por una base forrajera con centro en la alfalfa, en tanto que en terrenos más desfavorables una opción sería el festupiro.
El productor, señalo, hoy está preocupado por salir de un sistema de seca muy anualizado y ver de encadenar la cadena forrajera.
“Nosotros destacamos la planificación a largo plazo. Con el verdeo se pueden cubrir baches pero debe estar combinado con las pasturas perennes. Sobre todo considerando los pulsos de crecimiento de otoño, la depresión de pasturas en el invierno, el nuevo crecimiento en la primavera y que por el déficit del verano no hay desarrollo”, indicó.
Así se puede considerar especies otoño- invernales como agropiro y festupiro, que se complementan bien con un verdeo, y dar un descanso a las gramíneas templadas en primavera- verano con las pasturas megatérmicas. “Las templadas cubren un bache en una época donde el crecimiento de las otras especies está muy limitado por las temperaturas”, afirmó.
Las recomendaciones para el productor son: Preparar bien el lote, implantar algunas anuales para evitar el brote de malezas y rosetas, en esas condiciones se puede sembrar una buena pastura regulando las máquinas y con un protocolo de siembra para establecer el número de plantas a lograr. Como ejemplo, recomendó en el primer año de siembra de agropiro lograr entre 200 y 240 plantas por metro cuadrado, con espacio de 17 centímetros y apuntando a lograr una pastura de ocho años.

Foto: Festupiro








