“La verdad es que así es imposible subsistir. El tambo es una empresa que está dolarizada, tiene todos los insumos en dólar y con la leche en pesos quedamos muy fuera del partido”, señaló. Javier Martocci, médico veterinario, asesor de tambos e integrante de una empresa familiar que ordeña desde 1953 en un campo ubicado a pocos kilómetros de Alpachiri.
“A mí me han preguntado y la verdad es que no sé si son 20, 30 ó 35 pero ha habido una cantidad de tambos que abandonaron la actividad. En el departamento Guatraché hay nueve tambos que cerraron, no sé en el resto de La Pampa. Estuve en la liquidación de Cresud (el tambo “El Tigre” de Trenel, en octubre de año pasado y se dio que en el norte provincial hubo más cierres como en la zona de Quemú Quemú”, indicó.
El profesional destacó que sin importar el número exacto la “crisis de la lechería es muy grande” y no depende de contar los establecimientos de que cierran sino de advertir que “está saliendo gente del sistema y ese es un problema gravísimo, sobre todo por la mano de obra que provee el tambo para muchos, desde alambradores hasta albañiles, carpinteros y otros trabajadores”. Martocci analizó que esa cantidad de puestos de empleo no se producen en otras explotaciones agropecuarias.
Consultado sobre las repercusiones del dólar, refirió que viendo datos del año pasado en la precampaña para la compra de herbicidas, sorgo, maíz y otros insumos para los verdeos de verano se hacían compras con un dólar a 17 pesos. Pero ahora se van a adquirir los mismos productos con un dólar a 28 pesos, mientras que el valor de la leche sólo se movió entre un 10 y un 15%. “La verdad es que así es imposible subsistir. El tambo es una empresa que está dolarizada, tiene todos los insumos en dólar y con la leche en pesos quedamos muy fuera del partido”, señaló.
Martocci recordó que en el departamento Guatraché aún mantienen una ventaja que es tener el precio de los alquileres con referencia al kilo de carne, y la carne no ha tenido una suba brusca, pero en otros lugares se está tasando con granos y es más complicado.
El principal problema de la lechería, explicó el entrevistado, es que el precio es manejado por un grupo reducido de gente, quienes retienen las ganancias y dejan a la producción primaria en medio de una crisis. Los lácteos no están baratos y el consumo en góndola bajó mucho con respecto al pasado año.
“Yo me preocuparía por los tambos que van a cerrar en el próximo año. Yo vivo de la lechería y mi familia hace 65 años que está en esta actividad y nos daría lástima cerrar, pero no hay un horizonte claro y mucha gente tiene ganas de dejar. Se necesita un cambio grande en el precio y en otros aspectos”, agregó








