
Alberto Re, presidente del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM), dijo que el 2017 fue un año bueno para el sector y afirmó que “poder vivir, los productores y sus familias, de la producción de la yerba” es uno de los puntos de trabajo del instituto.
En cuanto al consumo interno, el 2017 fue un año excepcional con cifras récord de la última década, aseguró, en parte impulsado por la campaña que inició el verano pasado con mate frío y luego se extendió alentando al consumo de la infusión caliente. Esas acciones dieron resultado.
Por otra parte, en relación a los precios hay que tener en cuanto el ciclo que se desarrolla desde principios de diciembre la cosecha de verano que finaliza el 30 de marzo y en abril continúa la cosecha de invierno. No hay movimiento entre octubre y noviembre. En ese marco hubo una discusión para acordar entre los diferentes sectores de la cadena los valores, un tema entre productores, secaderos, molinos, cooperativas y otros actores que buscan maximizar sus beneficios. Ante esos intereses se llegó a un acuerdo.
En góndola el pecio promedio es de 60 pesos, dependiendo de marcas y calidad, mientras el precio al productor está en 6.30, en producto verde que significa sólo un tercio del kilo de la yerba seca. O sea que el productor recibe unos 18 pesos- kilo en total. El resto se reparte entre secaderos, molinos, transporte y otros eslabones. Más los impuestos y gastos que se generan.
En relación al crecimiento se va a impulsar más consumo interno y además un fomento en el exterior, y en ese sentido hubo este año promociones en la India y otros países donde se ven posibilidades de insertar la yerba como infusión y no para el mate.








