El anuncio se enmarca en los «Consensos básicos» que presentó ayer el presidente Mauricio Macri ante gobernadores, empresarios y sindicalistas. Junto a cámaras empresarias del sector lácteo (CIL y APYMEL) y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), suscribieron un acuerdo para mejorar la producción y el empleo.
El objetivo es recuperar una industria argentina clave a través de la mejora de la productividad y propiciar un mayor desarrollo que permita multiplicar el empleo. Se destaca el rol relevante en la negociación que tuvieron las PYMES, con el fin de potenciar su participación en la industria.
La industria láctea es vital para el desarrollo productivo de las provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires y para la salud y alimentación de toda la población argentina. Estas cuatro provincias centralizan el 96% de los establecimientos tamberos, el 96% del ganado lechero y contribuyen con el 97% de la producción láctea nacional.
Se estima que forman la cadena láctea más de 35.800 mil trabajadores. En la última década, el sector entró en crisis por un contexto internacional adverso, equivocadas políticas locales y, en los últimos meses, situaciones climáticas complejas.
El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, destacó: «Debemos celebrar la firma de este convenio ya que significa un verdadero logro luego de casi 30 años que no se abre la discusión de un convenio colectivo».
Aspectos de mayor relevancia de la modificación del convenio colectivo:
Las cámaras empresarias y la asociación sindical se comprometen a trabajar en la capacitación de los trabajadores. Se define un programa de capacitación para mejorar las habilidades de los trabajadores y la modernización de las tareas, acorde a la incorporación de nueva tecnología.
Se establece un nuevo esquema de premios por presentismo y puntualidad. Para lograr mayor competitividad y posibilitar el desarrollo de los trabajadores se introduce el principio de multifuncionalidad. También se permite incorporar empleados por plazo fijo, es decir aquellos para necesidades productivas acotadas en el tiempo, y se crea la figura de trabajadores a tiempo parcial (sábado, domingos y feriados).
Adicionalmente se excluyen del convenio las actividades que no se corresponden con las normales, específicas y propias de la actividad. Y se asume el compromiso de modernizar las categorías y el escalafón, abriendo una instancia de negociación para adecuar las categorías, acorde a la nueva tecnología y nuevos procesos industriales.
Antecedentes:
El 5 de mayo se había firmado un acuerdo para reducir sustancialmente los montos del aporte extraordinario que realizan las empresas al sindicato por trabajador por mes: para empresas Pymes (de hasta 70 trabajadores) la suma quedó en $750 y para las grandes se fijó en $1500. Originalmente los aportes eran de $3700 para todas las empresas, sin distinción entre grandes y pymes.








