Miel orgánica producida en el monte pampeano

Alberto Marchesi, presidente de la Cooperativa Apícola Patagonia, se refirió a la producción orgánica que integrantes de esa entidad ya están llevando adelante y a la reciente visita de un certificador.

La cooperativa acompaña al apicultor que lleva adelante esta forma de producir miel y otros productos apícolas. La llegada del inspector días atrás tuvo como objetivo ver que se cumpla ya desde el campo de instalación de las abejas con las normativas internacionales. Las exigencias son: Identificar las colmenas con el Renapa del productor, numerar los apiarios y las colmenas, tener una zona de libación de tres kilómetros libre de cualquier organismo que pueda contaminar, o sea no puede haber fumigaciones ni tampoco cultivos transgénicos. “A veces por las distancias tenemos problemas de agua, porque estamos en el medio del monte”, explicó. Si puede haber en las cercanías sembrados de pasturas que no atraen a las abejas como ocurriría con la soja y otros cultivos. En el monte puede haber caldén, abrepuño, cardo, piquillín y otras flores nativas, por ello se trata de mieles de flora regional.

Los materiales para la instalación de las abejas también deben estar libres de aplicaciones, pintura y otros componentes que no sean naturales.

Cuando se obtiene la miel orgánica, indicó, se debe extractar en una sala certificada que se use en un momento específico sólo para ese producto y eso requiere lavar las máquinas y todo el sistema de los restos de miel convencional. “Tienen que estar todos los elementos limpios, no mezclar en el decantador, y después usar tambores que están distinguidos con una etiqueta. Las alzas después de recibidas se almacenan por separado”, explicó.

La miel orgánica no tiene diferencias sensoriales que el consumidor pueda observar al probarla, está la garantía de los análisis y de la certificación, y es un mercado diferenciado para las ventas.

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