La ley de Modernización de Inocuidad Alimentaria (FSMA por sus siglas en inglés: Food Safety Modernization Act) para la miel Argentina, tiene cumplimiento a partir del 17 septiembre del 2017. La Asociación Argentina de Apicultores se refirió a los conceptos a tener en cuenta.
El nuevo plan comienza con el análisis de los peligros, como alérgenos, radiológicos y otros que se puede identificar con controles preventivos para el proceso, posterior saneamiento, entrega a proveedores e incluso un plan de retiro de mercado. En ese sentido el apicultor tiene una responsabilidad extra porque desde el comienzo de la producción hay ciertos factores que deben considerarse y que luego no pueden ser manejados por el exportador, el envasador ni por el fabricante que usa la miel como ingrediente.
Por esa razón la Asociación Argentina de Apicultores (SADA), a través de su publicación Gazeta del Colmenar, recomienda trabajar con la cura en colmenas aplicando productos con el período de carencia necesario para evitar residuos, considerar los alérgenos alimentarios que no deben estar presentes y si aparecen se debe a la incorrecta manipulación de las alzas, herramientas y otros implementos. Además, es grave la incorporación de elementos extraños en la miel como pedacitos de madera de los cuadros, restos de metales de clavos y alambres o cualquier otro residuo. En las auditorías esos temas serán importante pero también el estado de la sala de extracción donde además de la limpieza es necesario que las reglas de salubridad y limpieza estén señaladas con cartelería fija.








