La AER INTA General Pico, la Facultad de Agronomía UNLPam y el Colegio de Ingenieros Agrónomos de La Pampa dieron a conocer un informe sobre cancro del tallo en girasol con registros desde el año 2016 hasta la actualidad.
La publicación indica: “En 2015/16 se produce una epifitia en el este de La Pampa y oeste de Buenos Aires, donde se observan lotes puntuales afectados con híbridos que luego serían caracterizados como susceptibles. Las campañas siguientes permitieron ver el comportamiento de los híbridos disponibles en el mercado a través del trabajo conjunto de INTA y el Colegio de Ingenieros Agrónomos de La Pampa.
Las estimaciones de daño realizadas sobre cultivares susceptibles en el noreste de La Pampa, Argentina, en plantas enfermas apareadas con plantas sanas, registran pérdidas hasta el 45 % del rendimiento de aquenios y del 4 – 22 % del contenido de materia grasa (Corró Molas y otros 2018). Estos valores de referencia de daño deben ser asociados a la evaluación de incidencia de cancros en tallos para la estimación de las pérdidas a nivel de campo.
Agente causal, sintomatología y ciclo de la enfermedad
La enfermedad es causada por el principalmente por el hongo Diaporthe helianthi cuyo estado imperfecto es Phomopsis helianthi. Recientemente, Mancebo y otros (2019a) encontraron una nueva especie en Argentina identificada como Diaporthe gulyae. El noreste de La Pampa y sur de Córdoba son zonas donde es frecuente encontrar la enfermedad. El relevamiento realizado por la RETSAVE durante los años 2017/18 y 2018/19 indica que el cancro del girasol también se encuentra presente en la región de producción de girasol que va desde Trenque Lauquen hasta el sudeste. Mancebo y otros (2019b) realizaron en esta misma región 315 aislamientos y encontraron que la mayor proporción de aislamientos corresponde a Diaporthe helianthi. Observaron también una tendencia al aumento de los niveles de prevalencia de cancro en la región en los últimos 3 años tanto en tallo como en capítulo. El estado sexual del hongo puede observarse como peritecios en rastrojo de la campaña anterior mientras que el estado asexual se observa en el cultivo en forma de picnidios sobre los cancros.
Los síntomas de cancro se observan en hojas, tallos y capítulos. Las primeras infecciones se producen en hojas basales de la planta a partir de los bordes de las hojas. Las infecciones en esta especie maleza, muy frecuente en banquinas en La Pampa y oeste de Buenos Aires, asegura la continuidad del inóculo en la región aún en ausencia de cultivo.
El primer síntoma que se observa en las plantas es una necrosis en forma de “V” en los extremos de la hoja de girasol. A partir de esta infección, el hongo invade los tejidos avanzando hacia al tallo. No todas las infecciones en hojas llegan a producir cancros en tallos. El cancro en el tallo se observa como una lesión de color castaño claro centrada en la inserción del pecíolo. Una vez que invade los tejidos del tallo, afecta la médula y comienza a manifestar síntomas en las hojas situadas encima del cancro. Las hojas afectadas muestran una disposición lateral en la planta asociada a la posición del cancro. Esta enfermedad puede ser confundida con el Escudete Negro causado por Phoma macdonaldii, pero ésta última presenta manchas negras superficiales que no profundizan en la médula del tallo. La coloración de las lesiones en ambas enfermedades es una ayuda para diferenciar ambas patologías a campo pero en ocasiones el cancro por Diaporthe helianthi puede presentar tonalidades oscuras dificultando el diagnóstico. Posteriormente, las hojas por encima del cancro presentan una necrosis internerval sin halo clorótico. Este síntoma difiere del observado en las infecciones primarias. Es similar en parte a la causada por Verticillium dahliae y con frecuencia se confunde la enfermedad. No obstante, V. dahliae presenta un halo clorótico bien definido que contribuye a su diferenciación. Otro órgano de la planta afectado es el capítulo. Allí también se producen cancros con infecciones desde dos posiciones predominantes. Por un lado infecciones desde las brácteas y por otro desde la hojilla situada encima del receptáculo. Estas infecciones penetran el receptáculo y pueden llegar a afectar los aquenios generando pérdidas de calidad. Los casos más graves de infecciones en capítulo en lotes de productores se han observado en girasol confitero. Los síntomas en capítulo se podrían confundir con síntomas de podredumbre del capítulo por Sclerotinia sclerotiorum. Ambas enfermedades infectan tejidos internos del receptáculo. Sin embargo, en esta última, la consistencia de la podredumbre suele ser más blanda y presenta otros signos como micelio o esclerocios que ayudan a la discriminación. La similitud de síntomas sobre los diferentes órganos de la planta con los causados por otras enfermedades del cultivo de girasol hace que pase desapercibida para gran parte de los productores.
Las infecciones observadas en girasol provienen de ascosporas liberadas en forma activa desde peritecios ubicados sobre rastrojo de cultivos o restos de malezas infectadas, diseminados por corrientes de aire. Masisevich et al (2016) menciona que las ascosporas pueden viajar con el viento hasta distancias de 100 km. Las condiciones predisponentes para la enfermedad son temperaturas entre 20 y 25 ᵒC asociadas con frecuentes y/o abundantes precipitaciones. No obstante, las precipitaciones suelen ser menos importantes que la temperatura para el desarrollo de la enfermedad (Marisevich et al 2016). Variaciones interanuales de la enfermedad En 2018/19, a nivel general, se observaron incidencias en tallo bajas en relación a los años previos en la misma región. En las campañas 2014/15, 2016/17, 2017/18 y 2018/19 se presentaron incidencias medias de 14, 56, 10 y 1.25 % respectivamente para el conjunto de híbridos destinados a aceite que participaron en los ensayos comparativos. En el caso de confiteros se observó 20, 68, 4 y 0.2 % respectivamente. También se observa en ensayos un cambio en los niveles de incidencia entre híbridos aceiteros y confiteros. Mientras en las dos campañas previas los híbridos confiteros presentaron mayor incidencia respecto a aceiteros, en 2017/18 la situación fue inversa (Corró Molas y otros 2018). En la campaña 2018/19 la tendencia se mantuvo pero la incidencia en capítulo fue mayor en confiteros.
Estrategias de manejo
La principal herramienta para el manejo de la enfermedad es el uso de cultivares de buen comportamiento. El uso de híbridos de buen comportamiento no evita la presencia de la enfermedad sino que permite bajar el nivel de síntomas al 50 % del producido sobre cultivares susceptibles en las mismas condiciones ambientales (Corró Molas y otros, 2017) Una medida de manejo complementaria es el uso de fungicidas. Esta herramienta por sí sola no permite disminuir los daños a niveles aceptables sino que debe ser acompañada por la elección de híbridos de buen comportamiento. Los tratamientos consisten en aplicaciones preventivas, antes que se observen síntomas de la enfermedad. Luego de la observación de los síntomas (generalmente post-floración) los tratamientos con fungicidas no son recomendados para el control de cancro del tallo. Marisevich et al (2016) mencionan que desde el momento de infección a la expresión de síntomas transcurren 25-30 días. Pinochet et al (1996) analizaron la asociación entre síntomas y daños encontrando una relación entre el número de cancros circundantes y las pérdidas de rendimiento. El período de mayor susceptibilidad del cultivo se presenta en estados vegetativos avanzados hasta el estado de estrella. En Uruguay, Stewart y otros (comunicación personal) evaluaron diferentes tratamientos fungicidas en diferentes momentos de aplicación. Los mejores tratamientos se lograron con aplicaciones desde estados vegetativos hasta R1 y con mezclas de triazoles con estrobilurinas. El incremento de rendimiento logrado alcanzó hasta el 23 %. Por otro lado, Marisevich et al (2016) menciona a las estrobilurinas como los activos que se destacan en el control de cancro del tallo. Los ensayos realizados hasta el momento en el noreste de La Pampa, con condiciones no predisponentes a la enfermedad, muestran disminución de síntomas aunque no se observan cambios significativos en rendimiento. Se continúa la evaluación de fungicidas para el desarrollo de criterios de control químico.
En el informe se pueden observar cuadros con los resultados de ensayos con diferentes materiales acerca del comportamiento sanitario a cancro del tallo en híbridos de girasol destinados a aceite.








