Laura Fontana, técnica del INTA en La Pampa, se refirió a la reciente jornada de alfalfa realizada en un campo de La Maruja cubriendo aspectos integrales del cultivo, desde la siembra hasta la cosecha y comercialización con megafardos. Repasando algunos de los principales problemas como compactación de suelos, desarrollo de raíz, enfermedades recomendaciones al momento de la siembra.
En relación a las enfermedades, se marcó en el lote visitado la presencia del Tallo negro de primavera, un problema recurrente en la alfalfa que para sobrellevarla requiere rotación de cultivos cada tres o cuatro años alternando con plantas que no sean hospedantes de ese hongo como una gramínea o un melilotus. Por otro lado, se advirtió presencia de la Mancha de la hoja o Stemphylum, que también se produce por altas temperaturas y humedad que es el ambiente propicio para el hongo. En el mismo lote se observaron algunas virosis, como el Virus de la enación que se transmite por vector como lo es el pulgón negro y la recomendación siempre es hacer controles cuando se advierte la presencia del insecto.
En cuanto a la afectación de la producción Fontana aclaró: “Afectan el área fotosintéticamente activa y por lo tanto hay una menor producción, por ello es bueno con controlar y saber qué hacer. Pero en cuanto a limitaciones son mayores las que tienen que ver con problemas de compactación que se ven en el suelo, ya desde los 20 a 25 centímetros, y que se evidencia por la raíz deformada en la planta. Otros dos problemas, para los que se requiere análisis de laboratorio, son el fósforo que no es tenido en cuenta y se requiere 20 partes por millón para la alfalfa por lo que hay que fertilizar. Y en segundo lugar, PH y conductividad eléctrica que son dos parámetros que tienen que ver en la fijación del nitrógeno y disponibilidad de nutrientes para la planta”.
La profesional se refirió al campo observado en a Maruja, destacando que son lotes de cuatro años con buena cantidad de plantas, a pesar de los problemas observados. Es un suelo con 23.3 partes de millón de fósforo, son campos desmontados en el año 2001 y entonces tienen un beneficio grande en calidad. Logrando buena producción y una presencia baja de enfermedades. Sin malezas y mostrando un buen manejo de los productores.
“Se ve que la alfalfa está pensada como un cultivo, hoy dijo el dueño del campo que era “la reina” y así hay que tratarla porque entonces da producciones muy grandes comparables a 2.500 kilos de soja o de girasol confitero”, destacó.








