«Antes de llegar a la siembra siempre tenemos que pasar por el taller y por la oficina«, dijo el ingeniero agrónomo Fernando Scaramuzza, asesor privado especializado en siembra de precisión, durante la jornada realizada hoy en las instalaciones de la rural piquense.
El técnico fue convocado por la AER General Pico del INTA y la cámara CAPROMA, en una charla gratuita que comenzó a las 9 de la mañana con muy buena concurrencia y terminó después de una demostración práctica en el predio.

«Estamos de cara a una nueva campaña de gruesa y venimos finalizando la etapa de planificación que tiene que ver con la puesta a punto de todo lo que hacemos. Ver qué híbrido vamos a sembrar, qué variedades, cómo manejar el lote, si hay ambientes, la fertilización y todo lo que hace al punto de largada de la siembra«, explicó. Esto requiere dos puntos importantes: Pasar por el taller para regular, hacer mantenimiento sobre el desgaste de cuchillas, rodamiento, discos y todo lo que precisa el cuerpo de siembra de la máquina. Y posteriormente, pasar por la oficina para ver de qué manera llevar adelante las tareas considerando las variables dentro de lotes que pueden ser heterogéneos y requieren trabajar cada ambiente según su potencial.
Scaramuzza señaló que ya en el lote «debemos poner a punto la sembradora lo que requiere de muchos aspectos, regulación de la altura del chasis para que el paralelogramo del cuerpo de siembra quede lo más horizontal posible con respecto al suelo, pensar en las cuchillas (regulando desde el vástago su posición) porque son las que llevan adelante la micro labranza y el corte del rastrojo que quedó de la cosecha anterior«. Pasando así a los discos y la profundidad de siembra que es limitada por las ruedas, proyectando las líneas sobre el surco en «V» que será donde se depositan las semillas.
«Hoy en día más del 80% de las sembradoras son neumáticas entonces se hace foco en el manejo de esa tecnología, algo que trajo aparejado el cultivo de maíz con un crecimiento que se ha duplicado en superficie durante los últimos años«, agregó. Se observa a continuación el dosificador, sus rasadores, llegar a una singulación del 100% con cada alvéolo de la placa portando una semilla, con el caño de bajada sano y con buena posición que evite rebotes internos, cuidando la colita o ruedita afirmadora de semilla (con la carga suficiente para cumplir su función) y, por último, que el carro tapador que cierra el surco deje la semilla en buen contacto con el suelo pero con una textura mullida en la tierra para que pueda emerger la planta.
«Todos estos aspectos que vemos deben ser regulados o calibrados para la evaluación de calidad de siembra, lo que tiene que ver con la uniformidad espacial en la línea del surco, según la norma ISO que indica cómo hacerlo con situaciones aceptables, duplos y fallos«, explicó a RD.
El asesor consideró que ante los pronósticos El Niño, el momento de planificar se debe considerar el clima, la realidad económica y los suelos con los que se va a trabajar.
«De acuerdo a los muestreos que hayamos hecho y la información que tengamos – como imágenes satelitales, mapas de rendimiento y el manejo anterior en el lote- nos va a ayudar a mejorar nuestra toma de decisiones«, analizó. «En este año niño tenemos la oportunidad de largar con siembras de primera, sobre todo en zonas más centrales, núcleo, donde no contamos generalmente con la humedad para largar con siembras de primera aunque sabemos que son las que tienen mejor potencial. Quizás nosotros íbamos a opciones más tardías porque logramos mayor estabilidad en el rendimiento garantizando que ubicamos el período crítico de floración del cultivo en una época en donde no sufra estrés«, agregó.








