Los ensayos en soja mostraron un avance del cancro del tallo

La agencia INTA General Pico mostró un ensayo en la zona de Trebolares con soja afectada por cancro del tallo, con una variedad de hongo que afecta al rendimiento del cultivo y además se transmite a las semillas.

Andrés Corró Molas, director de la unidad del INTA General Pico, se refirió a la jornada realizada hoy con la demostración de resultados en los ensayos de maíz y soja.

En la soja, con un análisis de los cultivares adaptados a la región, se habló acerca de los problemas que se están viendo como el cancro del tallo, que se ha venido acentuando durante el último año. El equipo venía trabajando en cuanto al cancro en girasol pero no es el mismo hongo. En soja hay dos variantes de hongo, para uno de ellos hay cultivares con genes de resistencia pero para “caulivora” no son efectivos. Con esa forma fúngica la mayoría de los cultivares del mercado son susceptibles y no hay información de comportamiento.” Vemos que está avanzando rápido. En esta campaña que empezó con buenas condiciones y después el estrés hídrico exacerba los síntomas”, dijo.

El hongo genera una obstrucción de la circulación de savia en la planta, sumado a la falta de agua, se generan consecuencias más graves.

Los técnicos del INTA hicieron una demostración para diferenciar este hongo de otras enfermedades. Se observa un cancro o tejido seco en un nudo, a unos 15 ó 20 centímetros del nivel del suelo, con la base del tallo verde en un estadio temprano, pero luego desde esa lesión hacia arriba se seca toda la planta.

“El problema es que se transmite por semilla. Entonces debemos mejorar el curado y prestar más atención en la campaña próxima para no introducir el hongo en los lotes y también ver de discriminar si los cultivos para semilla tienen hoy ese problema y si es así se deberá descartar para ese fin”, explicó Corró Molas.

 

RAICES
En la jornada también se mostró un hongo de suelo, “rhizoctonia violácea”, que genera podredumbre en la raíz en lotes con suelos ácidos, como los que se ven en la parte arenosa. Se evidencia con manchones en la planta.

El ingeniero explicó que en cuanto al estado general de los cultivos del ensayo se caracterizó por tener suelos con napa a 60 centímetros al momento de la siembra. Luego hubo un descenso importante, con el maíz a más de un metro de profundidad, y hubo un buen rendimiento. El estrés se ve en los lugares donde no hay buena napa, pero para hacer una evaluación de genética se requiere trabajar en lotes donde no habría interferencia por estrés hídrico o nutricional, indicó.

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