El objetivo es reducir la tasa de avance de las malezas resistentes

Mauro Mortarini, ingeniero agrónomo y responsable de la consultora Ojos del Salado, se refirió  a su reciente presencia en el CIALP a partir de una convocatoria de FMC para charlar sobre malezas tolerantes y resistentes.

El profesional dijo que se trata de “un problema real, verdadero, que tiene un gran impacto en los costos productivos. Y aún hay herramientas, químicas como los herbicidas y otras como cultivos de cobertura e intensificación de rotación, que sirven para trabajar”.

Pero el desafío es saber utilizar esas herramientas, y Mortarini recordó: “Hoy en Argentina estamos generando un biotipo, y casi 1.6, nuevo por año, y hay entonces casi 40 biotipos resistentes en el país. Siendo esta una problemática que viene creciendo exponencialmente desde el año 2010”. Para buscar una respuesta, es necesario saber que la resistencia no se puede eliminar pero se puede ir reduciendo la tasa de avance para lo cual hay que incrementar los mecanismos de rotación en herbicidas y agregar herramientas distintas a esos químicos.

¿Cuál es la maleza más resistente hoy?

“En este momento en todo el país es rama negra y acá en la región es el yuyo colorado con resistencia a las ALS y a glifosato, está avanzando mucho eleusine que no presenta resistencia  acá en la zona si no tolerancia porque es un mecanismo natural de la especie. Chloris es tolerante en esta región también. Esto se observa en el oeste de Buenos Aires, pero al pasar a Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos o incluso en el sudoeste de Buenos Aires las especies son otras y más problemáticas”, consideró.

¿En cuanto al barbecho químico que se puede plantear?

“Es una mirada mucho más global e integral para no quedarnos sólo con las herramientas herbicidas, y cuando las utilizamos discutir su metodología de uso para que la tasa de aparición de resistencia sea más lenta.

En esa estrategia integral no se puede prescindir 100% del herbicida, pero hoy probablemente con otras herramientas podamos reducir en un 20 ó 30% los gramos de ingrediente activo que se usan, tal vez en algunos casos un poco más. Es difícil poner una cifra concreta en esa disminución aunque creemos que en la región se pueden reducir de manera significativa, no a cero”, indicó.

¿En cuanto a los equipos precisos de aplicación, se ha logrado efectividad?

“Hay equipos de aplicación selectiva que reconocen la maleza en el lote y aplican solo sobre ella, ahorrando muchos gramos de ingrediente activo por unidad de superficie. Sin embargo, esos equipos al día de hoy son muy caros y se justifican como inversión en regiones específicas como se ve en los campos del norte del país y todavía no se piensan para esta zona si bien hay muchas promesas para el futuro”, concluyó.