María de los Ángeles Ruiz, ingeniera de INTA Anguil e investigadora en el área de forrajeras, se refirió al uso de gramíneas como agropiro y cebadilla para pasturas de invierno. En la misma jornada otros profesionales de INTA se refirieron a verdeos de invierno, alfalfa y conservación de forraje.
Ruiz indicó que el agropiro es una de las especies más difundida en La Pampa y principalmente se la usa en bajos salinos y alcalinos, sirve igualmente para suelos arenosos y fraco- arenosos, siendo entre las perennes de invierno es una especie muy rústica. Si bien se expresa mejor cuando el suelo es bueno, con profundidad, humedad y nutrientes.
“La festuca es un poco más delicada en los años secos porque en verano puede llegar a morir, en el norte pampeano anda muy bien, para Anguil donde hacemos la mayoría de los ensayos se observa que disminuye la cantidad de plantas cuando hay menos precipitaciones y también en los veranos muy calurosos. Igual anda muy bien y soporta en los bajos que tienen anegamientos temporarios”, explicó. Hay dos fenotipos: la continental y la mediterránea, que esta segunda opción se ha estado difundiendo porque entra en reposo en verano y eso le da más resistencia.
La cebadilla, también fue mencionada con sus variedades, según dijo la técnica.
En la jornada se habló sobre los ambientes, la implantación, manejo y la cadena forrajera. En general, estas especies son similares para aprovecharlas en otoño y primavera con la hacienda.
Ruiz indicó que de estas especies se consiguen semillas de buena calidad. Cuando se adquieren con una semillera hay más seguridad que cuando se buscan de un productor, entonces se puede analizar el estado de la festuca para que no tenga festucosis, y en la alfalfa hay que ser cuidadosos con la cuscuta. Quizás algunas haya complicaciones para encontrar semillas de cebadilla chaqueña y de agropiro criollo, porque existen algunos cultivares pero no son especies muy difundidas y pocos semilleros las producen.








