El indicador de participación del Estado sobre la renta agrícola, tuvo un descenso según el análisis trimestral de la Fundación Agrícola para el Desarrollo de Argentina. La medición de septiembre de 2017 marca una participación de los impuestos sobre la renta agrícola del 71,1% para el promedio ponderado de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol.
Cabe recordar que en la medición anterior, correspondiente a junio, fue de 74,7%, mientras que hace un año, en septiembre de 2016, fue de 65,4%.
“El indicador es el resultado de una división, entre un numerador, representado por los impuestos, y un denominador, representado por la renta agrícola. Por este motivo, el índice suele moverse por las variaciones en la renta agrícola, ya que las alícuotas de los impuestos se mantienen estables”, informó la FADA.
La renta agrícola es el resultado de restarle al valor de la producción, los costos de producir, comercializar y transportar la producción. Así, si suben los costos, la renta baja y el indicador sube. Y si, como es el caso, bajan los precios, baja el valor de la producción, se reduce la renta y, nuevamente, aumenta el índice FADA.
Esto también está afectado por la persistencia de los derechos de exportación a la soja, que hace que los impuestos sean menos sensibles a las bajas en los precios y la rentabilidad. Mientras que el impuesto a las ganancias reacciona más.
En septiembre hubo tres efectos combinados: El precio disponible en dólares del maíz y la soja subió un 7% y 8%, respectivamente. Al tiempo que el dólar aumentó un 9%. Mientras que los costos aumentaron un 7,4% en estos tres meses. El incremento de los ingresos por encima de los costos hizo que mejorara la renta y bajara el indicador
Si se compara con septiembre del año pasado, los costos de una hectárea promedio subieron un 27,7%, cuando el valor bruto de producción de una hectárea promedio en el país tuvo un incremento del 16,5%. Esto impacta de manera directa en la rentabilidad y en el indicador, explicando el incremento del 65,4% de septiembre de 2016 al actual 71,1%.
Cabe aclarar que todos estos números son para un campo en situación normal, no un campo inundado o anegado, donde la situación es radicalmente distinta.








