Hay 461 mil hectáreas bajo agua en La Pampa y 1.351.000 anegadas con falta de piso, dijo Raúl Rosiere, el presidente de la Sociedad Rural de General Pico desde que asumió en la asamblea el pasado 3 de abril.
Los datos surgen del informe del INTA, que se presentó en la Comisión de Emergencia de la provincia, fue facilitado a la SR y es anterior a las lluvias del pasado fin de semana. Y Rosiere anticipó: “Estamos avizorando que el problema económico va a ser muy importante”.
En este momento la red terciaria está “destruida”, explicó. Y hay lotes con cultivos a punto de cosechar que quedaron tapados por el agua. Quienes no tienen las parcelas inundadas igual no pueden hacer ingresar las maquinarias y los camiones. De esa forma, consideró, se verá afectada toda la cadena productiva con menos producción, falta de trabajo y un descenso en la compra de servicios e insumos.
En la parte ganadera los campos pueden llegar a producir menos forraje y también están los problemas que produce en el animal el caminar en agua y barrio.
“Por el momento vamos a esperar a que baje el agua, porque en cuanto a caminos no se puede trabajar”, manifestó. Y el daño real se irá percibiendo con el paso de los días, porque aunque no llueva y el agua se seque el perjuicio ya está.








